Monthly Archive: August 2019

El aula que cuestiona la guerra de pobres contra pobres en Argentina | Argentina

El aula que cuestiona la guerra de pobres contra pobres en Argentina | Argentina

La escuela secundaria Manuel Mujica Laínez está en la frontera entre los barrios de Villa Soldati y Villa Lugano, los más pobres de la ciudad Buenos Aires. En sus alrededores hay seis “villas miseria”. A pocos metros, uno de los pulmones verdes del sur de la ciudad, el parque Indoamericano, donde los alumnos concurren a hacer deporte. El 3 de diciembre de 2010, unas 1.500 familias con dificultades para acceder a una vivienda ocuparon ese parque. Días después, dos de los ocupantes murieron por disparos de la policía durante un violento desalojo y un tercero falleció en el enfrentamiento posterior contra vecinos que habían decidido poner freno por su cuenta a la toma. El conflicto se trasladó también a las aulas porque había estudiantes de las dos partes enfrentadas. “El conflicto explota en el Indoamericano pero subyace antes, durante y después. Tiene que ver con la segregación, con esa cosa del estatus social, de la realidad socioeconómica y lo que llamamos vulgarmente la guerra de pobres contra pobres, que está presente en el barrio todos los días, dentro y fuera de la escuela”, cuenta Florian Vives, docente de un taller que se lleva a cabo en el centro y que es la columna vertebral del documental La escuela contra el margen, dirigido por el documentalista Lisandro González Ursi y el cineasta Diego Carabelli. El largometraje visibiliza esa y otras disputas, y el trabajo educativo para desactivarlas. Su estreno coincide con uno de los momentos más complicados de una grave crisis económica que ha incrementado las desigualdades y hecho aflorar tensiones. El desempleo es casi el doble en el sur de la ciudad que en el norte, la tenencia irregular de vivienda también; los ingresos familiares, muy inferiores. Al recorte estatal en educación se le suma el aumento del desempleo -un 10%, el nivel más alto de los últimos 13 años- y una inflación por encima del 50% anual que devora los salarios. Muchos jóvenes de familias con escasos recursos, como las de esta escuela, dejan los estudios para trabajar en lo que encuentran. A las seis de la tarde, el horario de entrada en esta escuela vespertina, alumnos y alumnas forman fila en el amplio patio mientras se iza la bandera argentina. La mayoría sigue la breve ceremonia repetida a diario desde la guardería, pero algunos miran distraídos el móvil o mueven la cabeza al ritmo de la música que suena por los auriculares. De pie frente a ellos está la directora, Claudia González. Enfrentamientos Poco después, en su despacho, González admite que el enfrentamiento entre barriadas y la xenofobia sigue en la actualidad, alimentado por noticias reales o falsas difundidas a través de medios y redes sociales. Desde la escuela se trabaja “para reducir la resistencia a verse como compañeros de escuela e intentar concienciar de que lo que medie sea la palabra ante cualquier conflicto”. Sin embargo, no es el único obstáculo. En el taller guiado por Vives, el alumnado plasma los diferentes problemas del barrio en un mapa que intervienen con anotaciones, dibujos y pegatinas: hay zonas sin agua corriente, sin cloacas, con calles sin asfaltar por las que no pasa el transporte público ni entran ambulancias; puntos en los que se vende droga y otros en los se han registrado víctimas de gatillo fácil policial. Muchos de sus estudiantes jóvenes son criminalizados por vestir con gorra y ropa deportiva. “Parque abandonado” Vives explica que cuando trabaja con un grupo nuevo plantea actividades de autoconocimiento y optó esta vez por la cartografía social como herramienta. Poco a poco, mientras aprendían unos de otros, comenzaron a emerger también conflictos externos, como las desigualdades entre el sur y el norte de la ciudad. “Las cámaras de seguridad cuidan a las personas de clase alta y vigilan a las personas no adineradas”, escribieron en el mapa, junto a carencias en vivienda, salud y educación mucho más graves que en el norte rico de Buenos Aires. Los estudiantes fueron al parque con cámaras estenopeicas (sin lentes) y retrataron aquello que se había mantenido igual y lo que había cambiado desde la ocupación. “Acá se ven los juegos que pusieron después de la toma, cuando intentaron arreglarlo y le pusieron algo de onda, pero antes era un parque abandonado”, cuenta en el documental Mili, una de las alumnas de la escuela, a otros jóvenes. A medida que crece la confianza mutua entre estudiantes y docente, Vives orienta el trabajo del taller a cuestionar la mirada de los demás sobre ellos. “Escuché decirles ‘nosotros no somos una escuela inteligente’, o ‘no nos pregunte qué pensamos que faltó Katja que es la que piensa’ y más ejemplos. Pareciera que ustedes piensan que no tienen cosas interesantes que decir, por todos estos comentarios, yo pienso que sí que tienen y la propuesta es que pensemos qué queremos decir”, les anima. Y los convence: participan en el proyecto Jóvenes y Memoria y viajan con él a Chapadmalal, una localidad costera bonaerense donde muchos ven por primera vez en su vida el mar. El documental muestra la gran transformación de los alumnos en el proceso. El curso empezó en marzo y González asegura que sólo ha habido un día de asistencia perfecta en los últimos cursos: el que fueron al cine a ver el documental. “Salieron enloquecidos. Les encantó y nos pidieron que la pasáramos en la escuela para los demás”, asegura González. No es frecuente que se sientan identificados con lo que ven en la gran pantalla. Menos aún que les haga replantearse quiénes son y hacia dónde quieren ir. Fuente

El agosto horrible de Argentina | Argentina

El agosto horrible de Argentina | Argentina

Una mujer pasa frente al escaparate de un comercio en liquidación, el pasado 22 de agosto en Buenos Aires. En vídeo, imágenes de las protestas en Argentina. Foto: EFE | Vídeo: ATLAS “Nos toca vivir de nuevo la misma historia”, dijo un importante intermediario financiero, en un restaurante de Buenos Aires. “Otra vez lo mismo”, suspiró una empleada doméstica mientras planchaba en un apartamento de Recoleta. “Los argentinos nunca aprendemos”, masculló un camarero. Entre la angustia y la resignación, Argentina soporta su enésima crisis. Los elementos son los de siempre: alta inflación, falta de crecimiento, depreciación del peso, necesidad de dólares e incapacidad para pagar las deudas. La semana que se cierra hoy ha sido de vértigo. Agosto ha sido un mes horrible. Y cunde la sensación de que lo peor está aún por llegar. Hernán Lacunza asumió la cartera de Hacienda el 17 de agosto. Solo once días después, el pasado miércoles, se vio forzado a despertar los peores fantasmas del pasado: anunció que la deuda sería “reperfilada” (cada crisis tiene su neologismo), es decir, que no se pagaría en la fecha debida, con el fin, dijo, de ahorrar reservas, apuntalar el peso, tranquilizar los mercados y reducir el riesgo-país. Dos días después, el riesgo-país (el sobreprecio que exigiría un prestamista) había saltado de 2.100 a 2.500, el dólar había pasado de 60 a 62 pesos, los mercados seguían en alarma roja y las agencias de calificación de deuda empezaban a mencionar la palabra más temida: default, o suspensión de pagos. Otra vez. Todo el mes de agosto fue una pesadilla para la economía argentina. El momento clave se produjo con las elecciones primarias del día 11, esas que según el presidente Mauricio Macri iban a definir “los próximos 30 años”: Macri sufrió un descalabro monumental (49% frente a 33%) y quedó claro que el próximo presidente no iba a ser él, sino el peronista Alberto Fernández, acompañado en la vicepresidencia por la muy amada y muy odiada ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Los indicadores financieros se desplomaron al día siguiente, lunes. El drama de agosto se resume con unas pocas cifras: la Bolsa de valores cayó un 72%, el peso se depreció un 38%, el valor de la deuda en bonos se redujo un 55% y la inflación se descontroló. Aún no hay cifras oficiales, pero se estima que los precios habrán subido al menos un 5% en un mes. Eso sitúa la inflación interanual en torno al 60%. Para Macri, evidentemente conmocionado desde las primarias, y para el conjunto de coalición en el gobierno, el desplome se debe al temor de los inversores a un regreso del kirchnerismo. Ese factor cuenta, sin duda. Pero también cuentan los errores de Macri, a quien la deuda se le fue de las manos (por lo que se vio obligado a buscar auxilio contrayendo una deuda adicional de 57.000 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional), que no fue capaz de domeñar la inflación, que provocó una recesión con su política austeridad y, sobre todo, que no supo percibir el malestar que se respiraba en los hogares de un país en el que más de un tercio de la población vive en la pobreza, y casi el 10% sufre deficiencias alimentarias severas. La grieta política, más profunda Abrumado por la situación, y tras una delirante declaración tras la derrota en las primarias (acusó a los argentinos de haber votado mal), Mauricio Macri ofreció diálogo a su rival Alberto Fernández. Diálogo, consenso, acuerdo de mínimos: los políticos reciben esa reclamación desde casi todos los ámbitos. Pero el sistema electoral está mostrando su lado más perverso. Fernández solo ha ganado unas primarias, no las elecciones reales, que quedan aún muy lejos (el 27 de octubre), y para consolidar su ventaja, y disponer de manos libres cuando ocupe la Casa Rosada, necesita desvincularse de la política de Macri. Macri, a su vez, necesita recortar diferencias para que su coalición, Juntos por el Cambio, pase a la oposición con unos números dignos, y ello requiere atacar a Fernández y al kirchnerismo. Cosa que hacen con ferocidad su candidato a la vicepresidencia, el ex peronista Miguel  Ángel Pichetto, y su inefable aliada Lilita Carrió. ¿Resultado? La grieta política es más profunda que nunca, justo cuando haría falta lo contrario. ampliar foto Manifestación contra la política económica del Gobierno de Macri, el 22 de agosto pasado. AFP Fernández pareció romper la baraja el pasado viernes, cuando declaró a The Wall Street Journal que Argentina estaba “en suspensión de pagos virtual”. Lo había dicho ya en junio, pero entonces el abismo no se encontraba tan cerca y no se escuchaban sus palabras con tanta atención. Ni el FMI, único prestamista efectivo que le queda a Argentina más allá de sus fronteras, mostraba entonces los actuales resquemores. El préstamo de 57.000 millones concedido en septiembre de 2018, el mayor en la historia del organismo, fue una apuesta personal de la entonces directora Christine Lagarde, respaldada por Donald Trump, amigo personal de Macri. Trump ahora prefiere no hablar de Argentina, Lagarde se ha ido al Banco Central Europeo y los técnicos del Fondo, que siempre tuvieron dudas, comprueban que han dejado de cumplirse las condiciones bajo las que se concedió la ayuda (Macri ha adoptado varias medidas de tono populista para reducir su impopularidad) y que desde Buenos Aires se plantea la necesidad de renegociar porque, según están las cosas, el préstamo no podrá ser devuelto en los plazos convenidos. De momento se habla de aplazamientos. En el mercado de bonos, sin embargo, los inversores empiezan a descontar ya algún tipo de default y de quita en la deuda. El lunes volverá a ser crítico. Macri y su ministro Lacunza han decidido que para evitar el colapso lo esencial es apuntalar el peso. Parecen dispuestos a poner sobre la mesa todas las reservas del Banco Central, algo más de 50.000 millones de dólares, y vender cualquier cantidad necesaria de divisa estadounidense para mantener la cotización en torno a...

El bucle argentino | Opinión

El bucle argentino | Opinión

No existe una peor combinación que la de una crisis financiera con una política. Y es precisamente lo que ocurre en la actualidad, una vez más, en Argentina. Las “dificultades de liquidez” para atender los pagos de la deuda con que las autoridades de este país han definido la situación dieron paso el viernes a un “default selectivo” y “default restringido”, según decretaron las agencias Standard & Poor’s y Fitch, respectivamente. Esas calificaciones se difundieron tras el aplazamiento de pagos por valor de 7.000 millones de dólares en bonos a corto plazo y la petición de reestructuración de 50.000 millones de parte de su deuda a largo plazo. El consiguiente desplome del precio de sus bonos y del tipo de cambio del peso han terminado de perfilar un cuadro demasiado frecuente en la historia de ese país. La deuda de 101.000 millones de dólares coexiste con indicadores que no avalan una salida rápida de la crisis. La inflación alcanza el 60%, al tiempo que el tipo de cambio de la moneda no deja de depreciarse, superando ya los 60 pesos por dólar. Es precisamente en la moneda estadounidense en la que está denominada una parte significativa de la deuda de ese país. Los tipos de interés con que cotizaban los bonos con vencimiento en 2021 superaban el 70% el pasado viernes. La sangría en las reservas internacionales de divisas, más de 10.000 millones de dólares en agosto, no aleja en absoluto del peligro de insolvencia. Ese deterioro económico y financiero está siendo alimentado por la crisis política abierta tras las elecciones primarias celebradas el pasado 11 de agosto, en las que el candidato peronista Alberto Fernández superó, de forma tan amplia como sorprendente, al actual presidente, Mauricio Macri. La interinidad abierta no favorece precisamente las negociaciones de reestructuración de la deuda, como se ha puesto de manifiesto en el rechazo que han demostrado muchos inversores. Se trata de un bucle del que resulta cada vez más difícil escapar. Aunque se trata de una medida insuficiente, es necesario que el Fondo Monetario Internacional (FMI) agilice los desembolsos del préstamo, por 57.000 millones de dólares, suscrito hace un año. Tras este desembolso, que significa de hecho el ingreso en la unidad de vigilancia intensiva, resultaría inevitable aplicar rigurosos ajustes, lamentablemente familiares para el común de los argentinos. Y estos recortes tampoco favorecerán la estabilidad política que la gestión de la crisis financiera requiere. Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter. Fuente

10 AM, hora argentina | Opinión

10 AM, hora argentina | Opinión

Hay un momento en el día que en la Argentina ha comenzado a ser definitorio. De lunes a viernes, en ese instante, comienza a modelarse el estado de ánimo de cientos de miles, tal vez millones de personas. “¿Y? ¿A cuanto abrió?”, es la pregunta nerviosa que recorre oficinas, casas particulares, financieras, despachos políticos, bancos, cafés. A esa hora, los portales de noticias más populares publican un letrero enorme con el dato esperado, las pantallas de los canales de tevé lo reproducen en un lugar destacado. Se trata del precio del dólar. Cada país se distingue por sus propios hábitos. Mucho se ha escrito sobre la pasión argentina por el dólar. Esa pasión está al rojo vivo, más desatada que nunca. Parece un dato de color, una curiosidad, un hábito extravagante. Pero empieza a adquirir dimensiones trágicas. Hasta marzo de 2018, a las 10 AM, el dólar estaba a 17 pesos. En agosto de ese año, pareció estabilizarse en 30. A fines de septiembre, subió a 42. El 12 de agosto de este año trepó a 60. Esa subida estrepitosa derrama sobre todos los precios de la economía. Así, la inflación de 2018 fue del 50%. Y la de este año, con mucha suerte, repetirá la del año anterior. Pero, además, todo eso tiene un efecto muy recesivo sobre la actividad económica. Por eso, a las 10 AM, cuando el dólar se mueve, todo el mundo sabe lo que ocurrirá después: más inflación, más pobreza, más recesión, más angustia, más inestabilidad política. Esta historia, la de los argentinos a los saltos por el dólar, lleva casi 90 años, desde que la producción agropecuaria perdió su valor y el país se quedó sin dólares suficientes para desarrollar su industria. Cada vez que la economía crece demanda más dólares, los dólares empiezan a escasear y, finalmente, estalla una crisis. A lo largo de las décadas eso generó una reacción defensiva en todos los argentinos que pueden ahorrar: compran dólares por si acaso. Eso acentúa el problema y entonces potencia aún más la demanda de dólares hasta que ya no se pueden devolver los depósitos o se acaban las reservas o se dejan de pagar las deudas del país. Cada 7 u 8 años, en la Argentina hay, entonces, hiperinflación, o ruptura de contratos, o algún tipo de default o confiscación de depósitos. La vida de todos los argentinos está marcada por anécdotas acerca de cómo sobrevivieron en la crisis de 1975 o a la de 1982 o a la de 1995 o a la de 2001. Las nuevas generaciones podrán sumar la actual, cuyas derivaciones son aun inciertas. El ciclo que termina en este desastre se inició sobre el final de la crisis anterior, que fue en 2001. Luego de una crisis, la economía comenzó a crecer. En un momento, empezaron a faltar dólares. Entonces, empezó la demanda de dólares, que por momentos se volvió una corrida. Cristina Kirchner, frente a la desesperación, impuso férreos controles. Se creó un mercado negro del dólar. La economía frenó. Cuando llegó, Mauricio Macri liberó esos controles. Entonces el que pudo volvió a comprar dólares. Por un tiempo, Macri financió la fiesta con enormes cantidades de deuda a corto plazo y alto interés. Cuando los inversores notaron que prestarle a la Argentina se estaba volviendo peligroso, huyeron en masa. Eso fue en 2018. El Gobierno les ofreció enormes intereses para que se quedaran. Algunos lo hicieron. Pero luego de la derrota electoral de Macri, el 11 de agosto pasado, se desató una estampida. Día a día se pierden reservas y depósitos. Si no logran frenar la sangría, la Argentina entrará en hiperinflación porque ya no habrá reservas capaces de parar el precio del dólar. Cuando la oferta es cero, la demanda es infinita. Por eso, el miércoles pasado el Banco Central decidió posponer unos meses el pago de vencimientos de los bonos del Estado en dólares. A las 10 AM del día siguiente a esa decisión se inició otra ronda. El dólar subió un poco, luego bajó, pero se perdieron cerca de 1.000 millones de dólares de reserva. En un solo día. El viernes se perdieron casi 2 mil millones. El pánico está instalado. El futuro es cada vez más incierto. El tema se complica por una cuestión política. El 11 de agosto se realizaron elecciones preliminares en la Argentina. Allí quedó claro que Macri deberá dejar el poder el próximo 10 de diciembre. Falta una eternidad. El próximo presidente será, seguramente, el peronista Alberto Fernández. Macri y Fernández se odian. Por momentos parece que tratan de colaborar para que la transición no sea una tragedia. Pero al segundo siguiente se empiezan a mover la alfombra. Las peleas políticas absurdas, cuando hay bonanza, pueden ser un show divertido. En las crisis, su efecto es letal. Cada día, en el medio de los bailecitos en la cubierta del Titanic, se pierden más reservas. A las 10 AM del lunes, sabremos cómo sigue esta historia. ¿A cuánto abrirá? ¿Cuánta plata retirarán de los bancos los fondos de inversión, los ejecutivos, las maestras, las abuelitas, los ahorristas? Alguna vez, las 10 AM volverá a ser un horario anodino: uno se toma un cafecito por ahí, y la vida sigue como siguen las cosas que no tienen mucho sentido. Por lo pronto, mañana, y pasado, y al día siguiente, a las 10 AM, los argentinos estaremos tensos, nerviosos, alterados, esperando un veredicto que parece ser inevitable. Tic Tac. Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter. Fuente

¿Cuales son las causas de la crisis económica en Argentina?

¿Cuales son las causas de la crisis económica en Argentina?

Publicado a las 21:48 ET (01:48 GMT) Viernes, 30 agosto, 2019 Reproduciendo 0:56 Publicado a las 08:45 ET (12:45 GMT) Viernes, 13 septiembre, 2019 5:18 Publicado a las 21:06 ET (01:06 GMT) Jueves, 12 septiembre, 2019 2:36 Publicado a las 20:57 ET (00:57 GMT) Jueves, 12 septiembre, 2019 1:35 Publicado a las 20:09 ET (00:09 GMT) Jueves, 12 septiembre, 2019 0:53 Publicado a las 21:54 ET (01:54 GMT) Miércoles, 11 septiembre, 2019 1:16 Publicado a las 21:54 ET (01:54 GMT) Miércoles, 11 septiembre, 2019 0:42 Publicado a las 18:34 ET (22:34 GMT) Martes, 10 septiembre, 2019 1:10 Publicado a las 02:40 ET (06:40 GMT) Martes, 10 septiembre, 2019 Publicado a las 02:28 ET (06:28 GMT) Martes, 10 septiembre, 2019 Publicado a las 20:39 ET (00:39 GMT) Lunes, 9 septiembre, 2019 1:28 Fuente

La Iglesia argentina pide a Macri que declare la emergencia alimentaria | Argentina

La Iglesia argentina pide a Macri que declare la emergencia alimentaria | Argentina

La crisis argentina se siente en la calle y se ensaña con los barrios más pobres de la periferia de Buenos Aires. La Iglesia católica, activa en la asistencia de estos colectivos, dibujó un panorama social “peligrosísimo” y pidió el viernes al Gobierno de Mauricio Macri que declare la emergencia alimentaria y nutricional. El documento de la Comisión Pastoral Social advirtió al presidente de que el Estado debe repartir alimentos gratuitos a las familias con hijos pequeños y subir cuanto antes el presupuesto de la red de comedores populares, el espacio adonde piden auxilio los más vulnerables a la crisis económica. “Ante el aumento indiscriminado del precio de los alimentos de la canasta básica, nos encontramos en una situación de emergencia alimentaria y nutricional”, advirtió la Iglesia. Días atrás, durante una reunión con la Comisión Episcopal, Macri pidió a los obispos que lo ayuden a lograr “la cohesión social”. Según los últimos datos oficiales disponibles, la pobreza creció hasta el 32% durante el último semestre de 2018. Desde entonces, la inflación ha subido más del 20% y el desempleo pasó la barrera de los 10 puntos. La situación se agravó tras la derrota de Macri en las primarias del 11 de agosto. El día después de las elecciones, el peso argentino pasó de cambiarse desde 46 unidades por dólar a más de 60 y los supermercados recibieron nuevas listas de precios con subidas de hasta el 15%. La Universidad Católica, que realiza un detallado seguimiento estadístico de la pobreza, ya había advertido en julio que el número de argentinos pobres había pasado del 32% al 35% de la población. Es de esperar que la cifra se dispare luego de la crisis iniciada hace 20 días. El Gobierno argentino anunció esta semana un plan de reestructuración de la deuda con el FMI y los tenedores privados de bonos del Estado por un monto superior a 100.000 millones de dólares, una evidencia más de la gravedad de la situación. La primera respuesta del Gobierno a la escalada de la crisis fue una bajada de los impuestos que soportan los salarios y el reparto de ayudas a los más pobres. Los movimientos sociales han salido desde entonces a la calle para denunciar que las ayudas fueron insuficientes. La dimensión de una manifestación el miércoles rompió una tregua no escrita entre esos grupos más combativos y la Casa Rosada. El candidato a vicepresidente de Macri, el peronista tránsfuga Miguel Ángel Pichetto, dijo que el Gobierno se endeudó para financiar las ayudas de los “piqueteros” que ahora protestan en las calles. La CGT, que agrupa a los sindicatos peronistas más poderosos, practica desde el inicio de la crisis un estudiado silencio con dosis medidas de negociación. Los líderes sindicales más tradicionales no se identifican con los grupos de calle que acorralan al Gobierno y ayer participación de una mesa para actualizar el valor del salario mínimo. El Gobierno propuso elevarlo un 30%, hasta los 16.000 pesos (235 euros). La CGT exige que alcance 455 euros, el valor que, según las estadísticas oficiales, tiene la canasta básica total y que determina el nivel mínimo para evitar la pobreza. Fuente

Alberto Fernández afirma que Argentina está en “suspensión de pagos virtual” | Argentina

Alberto Fernández afirma que Argentina está en “suspensión de pagos virtual” | Argentina

Protestas con el presidente Macri y el FMI, este viernes. En vídeo, las protestas en Argentina arrancan a Macri un aumento del salario mínimo. Foto: AFP | Vídeo: ATLAS Alberto Fernández, gran favorito para ganar la presidencia argentina en octubre, rompió la baraja. “Argentina está en una suspensión de pagos virtual y oculta”, declaró en una entrevista. “No hay quien quiera comprar deuda argentina, y no hay quien pueda pagarla”, añadió. El peronista Fernández se desvinculó del plan de emergencia lanzado por el presidente Mauricio Macri, basado en un aplazamiento de pagos en la deuda pública, y opinó que los mercados “saben ya cómo va a acabar esto”. También calificó al FMI de “corresponsable” del desastre. Sin un mínimo consenso político y con una tormenta financiera que no amaina, el fantasma del colapso de 2001 sobrevuela el país. Las medidas de emergencia de Macri no funcionan, al menos hasta ahora. El aplazamiento en el pago de las deudas públicas, dirigido a calmar el nerviosismo financiero, ha logrado más bien lo contrario. El presidente, fragilizado por su derrota en las primarias, intenta mantener una apariencia de normalidad y se había negado hasta ahora a imponer controles sobre la compraventa de divisas. Pero finalmente ha tenido que ceder. El Banco Central dispuso este viernes que las entidades financieras deberán pedirle autorización antes de enviar a sus casas matrices las ganancias en dólares que generen en el país. Por ahora se trata de un control limitado a los bancos y no afecta a empresas o particulares que quieran depositar sus dólares fuera del país. Pero la medida es radicalmente contraria al ideario liberal del presidente argentino. Hace poco la criticó el propio Fernández, diciendo que cualquier control impedía que salieran dólares, pero también que entraran. La realidad es que el peso sigue depreciándose (el viernes rebasó las 61 unidades por dólar), haciendo más difícil el pago de la deuda en dólares y agravando la inflación (estimada en un 65% anual por diversos analistas), y cada vez se alzan más voces que reclaman controles para contener la hemorragia. Argentina es un hervidero de rumores y temores. En la Casa Rosada se esperaba algún tipo de respaldo por parte de Alberto Fernández para ganar credibilidad ante los inversores internacionales, pero lo que llegó fue una dura descalificación del dirigente peronista. Con sus declaraciones a The Wall Street Journal, Fernández cargó sobre las espaldas de Macri, y sobre el FMI, “que prestó dinero a un gastador compulsivo”, toda la responsabilidad. Afirmó que su política, si como parece resulta vencedor el 27 de octubre, se basaría en “un plan para estimular el consumo” interno y que no pediría permiso al FMI para aplicarlo. Las palabras de Fernández solo pueden, a corto plazo, agravar la crisis. El actual mandato de Macri se aproxima a su conclusión bajo las circunstancias más sombrías. Todos los indicadores están en rojo. Se extiende la sensación de que los antiguos valedores internacionales de Macri le han abandonado. Su amigo Donald Trump guarda silencio. Y el Fondo Monetario Internacional, que hace un año concedió a Argentina el mayor préstamo en la historia de la institución, por un total de 57.000 millones de dólares, no parece dispuesto a seguir desembolsando la ayuda al menos hasta que las elecciones despejen el panorama político. Una deuda de riesgo E. G. Standard&Poor´s, una de las tres grandes agencias internacionales de calificación de crédito, colocó durante un día la etiqueta de “default selectivo” sobre la deuda argentina. El viernes la sustituyó por la calificación CCC/C-, lo que sitúa esa deuda entre “vulnerable” y “muy vulnerable” a un incumplimiento de los pagos, es decir, de riesgo. La agencia estadounidense considera, con la nueva etiqueta, que un empeoramiento de las circunstancias económicas o financieras puede convertir la deuda en impagable. Sebastián Briozzo, uno de los gerentes de la agencia para Latinoamérica, explicó que el cambio se debía a que el Gobierno de Mauricio Macri había clarificado “los nuevos términos y condiciones” para el pago de sus obligaciones crediticias, y que aunque éstos fueran “impuestos de forma unilateral” era obligación de Standard&Poor´s calificarlos. “El default [suspensión de pagos] fue una realidad”, dijo, “y va a formar parte una vez más de la historia de Argentina, pero nosotros somos relevantes para los inversores en tanto y en cuanto tengamos una calificación actualizada respecto de la capacidad y voluntad de pago de los países”, añadió, en declaraciones a la emisora Radio Con Vos. El FMI ya no es dirigido por Christine Lagarde, que respaldó rotundamente la gestión de Macri. Lagarde está en tránsito hacia el Banco Central Europeo, y la opinión en la institución de Washington sobre las perspectivas de la economía argentina tiende a lo negativo. El directorio del Fondo se reunió el viernes de forma informal para “evaluar la nueva situación”, sin dar a conocer conclusión alguna. La calificación de “default selectivo” con que la agencia Standard&Poor´s etiquetó el jueves la deuda argentina, aunque fuera provisional, contribuyó a atemorizar a los inversores grandes y pequeños. El Banco Central tuvo que efectuar el viernes tres nuevas subastas de dólares, por un importe superior a 300 millones, y subir los tipos de interés de las Letras de Liquidez hasta el 85% anual. Pero el peso siguió flaqueando. La deuda argentina en dólares, incluyendo el bono a un siglo que logró un gran éxito cuando se emitió en 2017, se cotiza casi a precio de default. Y muchos analistas subrayan que ocurre un fenómeno nunca visto: un Gobierno, el de Macri, ha incumplido sus compromisos de pago en pesos, y no solo en dólares, por una deuda contraída por ese mismo Gobierno. Ambas cosas son novedad. Los políticos cercanos a Macri tratan de ser prudentes. El senador radical Julio Cobos, integrado en la alianza macrista, expresó su confianza en que las reservas del Banco Central (56.000 millones de dólares, 10.000 menos que a principios de agosto y en descenso) y el aplazamiento del pago de las deudas fueran suficientes para capear el temporal. Muy duro...

Avanza la obra de la maternidad del Hospital Larcade

Avanza la obra de la maternidad del Hospital Larcade

La Municipalidad de San Miguel lleva adelante un importante plan de fortalecimiento de la salud pública, que incluye obras en centros de atención primaria, la construcción de un nuevo hospital en Santa María y distintos trabajos en el Hospital Larcade. Dentro del nosocomio del centro del distrito, se está realizando una obra en el sector de maternidad que incluye reformas en la guardia de tocoginecología y obstetricia, con una nueva sala de espera, mejor equipamiento, calefacción central y una nueva entrada para ambulancias, entre otras mejoras. Además, se construyó un área quirúrgica con un quirófano central y uno auxiliar, y tres nuevas salas de preparto, parto y recepción del bebé, con más comodidades para las mamás y sus familias. El intendente Jaime Méndez y el secretario de Salud y Bienestar Familiar, Pablo de la Torre, supervisaron los avances de estas obras, que estarán listas en las próximas semanas, y conversaron con médicos y trabajadores de la maternidad. Por otro lado, en conjunto con la red provincial AMBA, se están renovando 14 Centros de Atención Primaria de la Salud en distintos barrios y construyendo 2 completamente nuevos en Santa Brígida y Rosa Mística. Otra gran noticia es el Hospital Santa María, que está casi listo para ser inaugurado. Ubicado en Defensa y Balbín, beneficiará a miles de familias de distintos barrios de Santa María.   Fuente

Dos detenidos tras cinematográfica persecución

Dos detenidos tras cinematográfica persecución

Dos hombres fueron detenidos en San Miguel tras una vertiginosa persecución policial que puso en riesgo a decenas de peatones y a un menor de 8 años que viajaba con los delincuentes en el auto. El episodio comenzó cuando una cámara lectora de patente del Centro de Operaciones Municipal (COM) de San Miguel dio aviso del ingreso de un vehículo con pedido de captura por robo en la Ciudad de Buenos Aires. Rápidamente el personal del COM dio inicio a un operativo coordinado con las cámaras junto con tres móviles de la policía municipal, para hacer un cerrojo al vehículo sospechoso. Los móviles lograron interceptar al auto en la Estación San Miguel del tren San Martín, pero el conductor del vehículo se resistió a ser identificado y emprendió una riesgosa fuga por el centro del distrito. Luego de varias cuadras de persecución, con peligrosas maniobras que pusieron en peligro la vida de peatones y conductores de otros vehículos, los delincuentes terminaron chocando contra un semáforo en la esquina de la Av. Perón y Roca. El personal policial procedió entonces a la aprehensión de dos masculinos, uno de los cuales vestía ropa de una empresa de seguridad privada y contaba con un pedido de captura activo por infracción a la ley 23.737, de tenencia y tráfico de estupefacientes. Adentro del vehículo viajaba un menor de 8 años, pariente de uno de los aprehendidos, quien afortunadamente no sufrió lesiones por el choque. Los adultos, también ilesos, fueron trasladados a la Comisaría 1ra de San Miguel, donde quedaron detenidos a disposición de la Justicia.     Fuente

¿Vale la pena apostar hoy por las acciones y bonos argentinos?

¿Vale la pena apostar hoy por las acciones y bonos argentinos?

Publicado a las 22:11 ET (02:11 GMT) Jueves, 29 agosto, 2019 Reproduciendo 0:48 Publicado a las 08:45 ET (12:45 GMT) Viernes, 13 septiembre, 2019 5:18 Publicado a las 21:06 ET (01:06 GMT) Jueves, 12 septiembre, 2019 2:36 Publicado a las 20:57 ET (00:57 GMT) Jueves, 12 septiembre, 2019 1:35 Publicado a las 20:09 ET (00:09 GMT) Jueves, 12 septiembre, 2019 0:53 Publicado a las 21:54 ET (01:54 GMT) Miércoles, 11 septiembre, 2019 1:16 Publicado a las 21:54 ET (01:54 GMT) Miércoles, 11 septiembre, 2019 0:42 Publicado a las 18:34 ET (22:34 GMT) Martes, 10 septiembre, 2019 1:10 Publicado a las 02:40 ET (06:40 GMT) Martes, 10 septiembre, 2019 Publicado a las 02:28 ET (06:28 GMT) Martes, 10 septiembre, 2019 Publicado a las 20:39 ET (00:39 GMT) Lunes, 9 septiembre, 2019 1:28 Fuente

Nuevas obras hidráulicas en Santa Brígida y Mariló

Nuevas obras hidráulicas en Santa Brígida y Mariló

En los próximos días comenzarán dos importantes obras hidráulicas en los barrios Santa Brígida y Mariló, de San Miguel, con una cobertura que alcanzará a 16 mil vecinos. Estos trabajos surgen de un convenio firmado por el intendente Jaime Méndez con el secretario de Infraestructura y Política Hídrica de la Nación, Pablo Bereciartua, dependiente del Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda. Se trata de obras de gran impacto para dos barrios del oeste del distrito, donde el municipio lleva adelante distintas tareas a fin de seguir desarrollando la zona. Por ejemplo, en barrio Sarmiento, se está avanzando con una obra hidráulica clave que atraviesa las calles Ustarroz, Argüero y Defensa, realizada con fondos municipales. Además, en Trujui, se está concluyendo una hidráulica en la calle Tres Marías, entre Victoria y Aristóbulo del Valle, también realizada con fondos municipales. Por otro lado, la municipalidad llevará adelante en los próximos días tareas de desagüe en Marcos Sastre, entre Blasco Ibáñez y Bussolini, complementarias a la gran obra hidráulica del arroyo Los Berros, finalizada recientemente junto a la Provincia. En tanto, hace algunas semanas concluyeron los trabajos hidráulicos de Las Delicias, entre Ayerza y Salerno, en barrio Don Alfonso, que solucionan los viejos problemas de agua en la zona, a metros de la Escuela N° 20. Fuente

Argentina pide al FMI renegociar los plazos de su deuda | Economía

Argentina pide al FMI renegociar los plazos de su deuda | Economía

En vídeo, Hernán Lacunza, ministro argentino de Economía. A. MARCARIÁN REUTERS Argentina llega al límite. El ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, pidió a media tarde de este miércoles al Fondo Monetario Internacional (FMI) y a todos sus acreedores institucionales un aplazamiento en el repago de la deuda, tanto en pesos como en dólares, por “dificultades de liquidez”. Fue el remate de una nueva jornada negra, con la ciudad de Buenos Aires bloqueada por manifestaciones y fuertes turbulencias en los mercados financieros. Con el dólar por encima de 60 pesos, el Banco Central se vio obligado a adoptar medidas de emergencia para frenar la depreciación de la moneda: restringió la financiación en pesos a las grandes empresas exportadoras, para forzarlas a vender divisas. Poco después de que el Ejecutivo argentino apelase a la renegociación de la deuda, el FMI anunció en un comunicado que seguirá al lado del país sudamericano “en estos momentos desafiantes”. “Respecto a la operación anunciada por las autoridades argentinas, el personal del Fondo está en proceso de analizarlas y evaluar su impacto (…), y entiende que las autoridades han tomado estos pasos importantes para hacer frente a las necesidades de liquidez y para salvaguardar las reservas”.  Lacunza aseguró que Argentina seguía siendo solvente, pero reconoció que no tenía dinero en caja. “La mayor tensión política y económica” desde las elecciones primarias, en las que el candidato peronista Alberto Fernández venció con holgura, “afectó a la estabilidad cambiaria”, dijo el ministro. Desde ese momento, la tasa de renovación de la deuda, que rondaba el 78%, “cayó abruptamente a niveles inferiores al 10%, evidenciando la falta de interés de los inversores”, dijo el ministro. El titular de la cartera anunció el envío al Congreso de un proyecto de ley dirigido a promover extensiones voluntarias de los vencimientos en deuda local, y aseguró que todas esas medidas afectarían únicamente a los acreedores institucionales, no a los pequeños ahorradores, que cobrarían en la fecha prevista y sin descuentos. La petición de auxilio formulada por el gobierno argentino fue el resultado de una doble crisis, política y económica. Desde la dura derrota del gobierno en las elecciones primarias, sin otro valor que el puramente indicativo, se dio por casi seguro que el próximo presidente sería el peronista Alberto Fernández. Eso dejó a Mauricio Macri en una situación muy incómoda. No hay vacío de poder porque Macri sigue ahí, pero resulta muy perceptible la impotencia gubernamental ante una situación angustiosa y de múltiples facetas. A la crispación de quienes sienten horror ante un retorno del kirchnerismo y a las dificultades generales de la ciudadanía, agobiada por una inflación galopante (de nuevo por encima del 50% anual) y un desempleo superior al 10%, se suman la falta de confianza de los inversores y la sensación, muy extendida, de que en el futuro próximo las cosas solo pueden empeorar. Fuente

Argentina sufre una nueva jornada negra | Argentina

Argentina sufre una nueva jornada negra | Argentina

La crisis política y económica de Argentina no deja de agravarse. El país vivió el miércoles una nueva jornada sombría, con la ciudad de Buenos Aires bloqueada por manifestaciones y con fuertes turbulencias en los mercados financieros. Con el dólar de nuevo en 60 pesos, el Banco Central se vio obligado a adoptar medidas de emergencia para frenar la depreciación de la moneda: restringió la financiación en pesos a las grandes empresas exportadoras, para forzarlas a vender divisas. Desde la dura derrota del Gobierno en las elecciones primarias, sin otro valor que el puramente indicativo, se da por casi seguro que el próximo presidente será el peronista Alberto Fernández. Eso ha dejado a Mauricio Macri en una situación muy incómoda. No hay vacío de poder porque Macri sigue ahí, pero resulta muy perceptible la impotencia gubernamental ante una crisis de múltiples facetas. A la crispación de quienes sienten horror ante un retorno del kirchnerismo y a las dificultades generales de la ciudadanía, agobiada por una inflación galopante (de nuevo por encima del 50% anual) y un desempleo del 10%, se suman la falta de confianza de los inversores y la sensación, muy extendida, de que en el futuro próximo las cosas solo pueden empeorar. Las organizaciones sociales forjadas durante el colapso de 2001 y 2002 tomaron Buenos Aires desde primera hora, con varias manifestaciones multitudinarias que cortaron los accesos a la ciudad y colapsaron el centro. Fue una demostración de fuerza con una exigencia central: que el Gobierno estableciera “medidas urgentes contra el hambre”, dado que un tercio de los argentinos viven en la pobreza. Las marchas también pudieron interpretarse como la respuesta del kirchnerismo a las grandes manifestaciones del sábado en apoyo a Macri. El caos urbano fue como una metáfora de la situación general. En los mercados financieros cundió la convicción de que el Fondo Monetario Internacional, a la espera de conocer el rumbo de la economía argentina, no iba a desembolsar próximamente los 5.400 millones previstos para septiembre, parte del préstamo global de 57.000 millones concedido hace un año, y que eso pondría a la República en peligro de no poder afrontar sus próximos vencimientos de deuda en manos de acreedores privados, que suman unos 10.000 millones de dólares hasta fin de año. El riesgo-país (el sobreprecio que habría que pagar por un crédito si Argentina tuviera acceso a los mercados) subió hasta 2.102 puntos, un nivel parecido al que se registraba cuando el país comenzaba a emerger de la catástrofe de 2001 y 2002. Cifras de vértigo E. G. En la Superliga argentina no hay doble partido. Por tanto, River y Boca disputan un solo encuentro. La última vez que Boca acudió al Monumental en el torneo regular fue el 5 de noviembre de 2017, hace algo menos de dos años. Ese día, un dólar costaba 18 pesos. Ahora, en vísperas de otro derbi en terreno de River, cuesta 60. La tremenda devaluación da una idea de la crisis que azota al país. Durante el mandato de Mauricio Macri, iniciado en diciembre de 2015, la deuda pública ha subido desde el 52% del PIB hasta casi el 100%, y la inflación anual ha pasado de un 21% (estimado) a más del 50%. En plena incertidumbre, el dólar volvió a convertirse en refugio. Pese a que el Banco Central realizó cuatro subastas de dólares y adoptó una medida extraordinaria y más propia del intervencionismo peronista que del liberalismo macrista, la de estrangular la financiación en pesos a las grandes empresas exportadoras para obligarlas a conseguir liquidez con la venta de divisas, el peso perdió otro 2,5%. En lo que va de año, la depreciación alcanza ya el 53%. Eso se traduce en inflación y hace prohibitivas las importaciones. Gobierno y oposición han roto la tregua de la pasada semana y se acusan mutuamente de fomentar el pánico. Ambos, probablemente, tienen su parte de razón. Si el candidato peronista a la presidencia, Alberto Fernández, realizó el martes duras declaraciones contra el programa de austeridad pactado entre el FMI y el gobierno, con efectos desestabilizadores, el candidato macrista a la vicepresidente, el peronista tránsfuga Miguel Pichetto, acusó el miércoles a colaboradores de Fernández (sin dar nombres ni pruebas) de pedir al FMI que interrumpiera el desembolso del préstamo, con efectos igualmente desestabilizadores. No existe debate político. Todo se reduce a descalificaciones. Parece como si ambos bandos pensaran que cuanto peor, mejor. Macri, que quizá ya solo aspira a permanecer en el cargo hasta el 10 de diciembre y convertirse en el único presidente no peronista en cumplir la integridad de su mandato, podría preferir dejar a su sucesor una herencia de tierra quemada, para facilitar su futura tarea en la oposición. Fernández podría pensar que asumir en plena crisis desbocada le facilitaría la adopción de medidas duras e impopulares. Es imposible conocer la estrategia de Macri y Fernández, porque la fluidez de la situación les obliga a improvisar. Fuente

El FMI centra la campaña electoral en Argentina | Argentina

El FMI centra la campaña electoral en Argentina | Argentina

El Fondo Monetario Internacional se ve sumido en la campaña argentina. La delegación del organismo que controla estos días las cuentas del país es presionada por ambos lados. El candidato de la oposición, Alberto Fernández, acusa al FMI de ser “corresponsable” de la “catástrofe social” que sufre el país y le exige que corrija la política de austeridad que pactó con el gobierno de Mauricio Macri. El Gobierno, por su parte, presiona a la delegación para que apruebe el pago de los 5.400 millones de dólares previstos en septiembre, porque de lo contrario podría no ser capaz de hacer frente a varios vencimientos de deuda. Estas tensiones se ven acompañadas de un nuevo empeoramiento en el pulso financiero de Argentina. Durante la jornada del martes, el peso bajó frente al dólar, los valores bursátiles cayeron un 4,5% y el riesgo-país subió un 8%, hasta situarse en 1.981 puntos. El cuadro macroeconómico argentino ya era muy inquietante antes de las elecciones primarias del 11 de agosto. Tras el desplome del peso y las bolsas que siguió a la amplia victoria de Alberto Fernández, todo ha empeorado. En los próximos cuatro meses deben renovarse unos 15.000 millones de dólares en deuda, de los que 10.000 corresponden a acreedores privados. Si éstos deciden no mantener letras y bonos y exigen su dinero, las arcas del país pueden verse desbordadas y sería inevitable utilizar el último recurso, las reservas del Banco Central. Por eso el gobierno necesita que el FMI desembolse el tramo de 5.400 millones previsto para el próximo mes, dentro del préstamo de 57.000 millones aprobado en septiembre de 2018. En principio, la delegación del FMI, encabezada por Roberto Cardarelli, parece dispuesta a aceptar que el Gobierno ha cumplido más o menos con sus compromisos y a liberar los 5.400 millones de dólares. Hacienda ha conseguido en julio, en efecto, un superávit primario (sin gastos financieros) superior a los 4.000 millones de pesos (unos 66 millones de dólares), aunque todo cambia cuando se carga la deuda: entonces, el déficit supera los 77.000 millones de pesos. En el propio seno de la coalición de Macri surgen voces que critican la dureza de las condiciones que impuso el FMI para conceder el préstamo, y coinciden con Alberto Fernández en que los recortes y la austeridad han sido excesivos y han hundido al gobierno en una impopularidad prácticamente insuperable, además de agravar la crisis. Alberto Fernández se reunió el lunes durante hora y media con la delegación del Fondo y reiteró su propósito de pagar la deuda si alcanza la presidencia. Pero luego publicó un comunicado en el que afirmó que la mayor parte de los dólares prestados por el FMI habían servido para financiar una masiva fuga de capitales. “Es plata que entra y plata que sale volando”, dijo Cecilia Todesca, miembro del equipo económico de Fernández. “Quienes han generado esta crisis, el Gobierno y el FMI, tienen la responsabilidad de poner fin y revertir la catástrofe social”, afirmó el candidato presidencial peronista. Más preocupante para el gobierno es la crítica frontal contra el programa del FMI realizada por el economista Carlos Melconian, ex presidente del Banco Nación, un hombre muy cercano a Mauricio Macri y muy ajeno al peronismo. Según Melconian, el acuerdo con el FMI es “incontinuable”. Según Melconian, Argentina sigue sin tener acceso a los mercados financieros (su riesgo-país está en 1.961 puntos, casi el nivel de Venezuela) y se enfrentará a enormes dificultades para pagar sus deudas porque el préstamo del Fondo no bastará. “Habrá que pedirle más plata al FMI”, declaró, “y entonces Argentina se convierte en Grecia”. Fuente

Una gran movilización popular relanza la carrera de Macri hacia la reelección en Argentina | Argentina

Una gran movilización popular relanza la carrera de Macri hacia la reelección en Argentina | Argentina

El presidente Mauricio Macri cree que, a pesar de la enorme ventaja de que dispone el peronista Alberto Fernández, aún puede ganar la reelección. También lo creen muchos miles de argentinos, que el sábado salieron masivamente a la calle para gritar “sí se puede”. En un momento crítico, con una delegación del FMI en Buenos Aires para evaluar las consecuencias de la nueva caída del peso y con la campaña electoral a punto de relanzarse, Macri se dispone a dar batalla hasta el último día. En general, son las fuerzas políticas las que movilizan a la gente. Pero esta vez no ocurrió así. Fue al revés. Con Macri y los dirigentes de su coalición aún postrados por la terrible derrota sufrida en las primarias del 11 de agosto, una parte de la ciudadanía sintió la necesidad de hacer algo para evitar el retorno al poder de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, aunque esta vez ejerza como sombra vicepresidencial del candidato Alberto Fernández. Quien prendió la hoguera fue el popular actor Luis Brandoni, afiliado al radicalismo y firme partidario de Macri. Brandoni es uno de los protagonistas de La odisea de los giles, la película que arrasa estos días en los cines argentinos con una historia sobre el colapso y el “corralito” de 2001. Desde Madrid, el actor colgó en las redes un vídeo en el que llamaba a la movilización. “Estamos preocupados pero no derrotados; al contrario, hay mucho por hacer”, decía, “el sábado 24 salgamos a las calles y plazas de todo el país”. El mensaje circuló rápida y masivamente. Llegó la tarde del sábado y alrededor del Obelisco de Buenos Aires se congregaron varios miles de personas. Eran gente de edad en su mayoría, ni tan pocos como para hablar de fracaso ni tantos como para hablar de éxito. Desde allí tenían previsto marchar hacia la cercana Plaza de Mayo. Y entonces empezó a desarrollarse un fenómeno que parecía propio de un guión cinematográfico: más y más gente confluyó a última hora hacia la plaza, hasta llenarla. Al mismo tiempo se realizaban manifestaciones en otras ciudades del país. El presidente Macri estaba en su quinta de Los Abrojos. El director Juan José Campanella (en Madrid con Brandoni porque ambos trabajan en la obra teatral Parque Lezama) publicó un mensaje en el que aconsejaba a Macri que acudiera a la Casa Rosada, y éste le hizo caso. Ordenó que las rejas de la Plaza de Mayo que impiden aproximarse al palacio presidencial fueran retiradas y se trasladó en automóvil a la Casa Rosada, en compañía de su esposa. Desde el balcón, Macri saludó a la multitud y se emocionó. No había altavoces y tuvo que grabar con un móvil un mensaje eufórico que se difundió de inmediato. “Tres años y medio son poco para cambiar todo lo que hay que cambiar, sigamos juntos, podemos ser mejores”, dijo, con lágrimas en los ojos. El FMI en Buenos Aires En el recuerdo estaba el 1 de abril de 2017. El peronismo había organizado tres grandes marchas de protesta contra el Gobierno, pero ese día el macrismo se movilizó en las calles y generó un impulso que los llevó a ganar unas elecciones legislativas que según los sondeos iban a perder. Lo del sábado fue, como lo del 1 de abril de 2017, un enorme aliento para la moral de la coalición en el poder. Pero, ya puestos en casualidades casi inverosímiles, también supuso una exhibición de fuerza ante la delegación del Fondo Monetario recién llegada a Buenos Aires. Mientras la multitud vitoreaba a Macri y denostaba a Cristina Fernández de Kirchner (“Cristina presa”, “No vuelven más”) frente a la Casa Rosada, los técnicos del Fondo se reunían en el contiguo Ministerio de Hacienda con el nuevo responsable económico del Gobierno, Hernán Lacunza. Vieron la manifestación desde las ventanas desde su despacho. “La gente del FMI se sorprendió”, comentó después el ministro. pulsa en la foto La manifestación de apoyo al Gobierno de Mauricio Macri avanza desde el Obelisco de Buenos Aires hacia la Plaza de Mayo. Telam La tarea de Lacunza, nombrado en sustitución de Nicolás Dujovne tras el hundimiento del peso y las Bolsas que siguió a las elecciones primarias, es complicada. Tiene que asegurarse de que el FMI entregue en las próximas semanas una nueva porción (5.400 millones de dólares) del préstamo de 57.000 millones concedido en septiembre, a pesar de que las reglas bajo las que se efectuó la concesión han cambiado de forma sustancial: el peso vale un 30% menos respecto al dólar y eso disparará la inflación hasta casi el 5% mensual, las “medidas de alivio” aprobadas tras la derrota alejan el objetivo del equilibrio presupuestario y tanto el candidato favorito para ganar las elecciones de octubre, Alberto Fernández, como (preferentemente en privado) varios responsables económicos de Macri, señalan la necesidad de renegociar los términos del acuerdo con el Fondo. El equipo del FMI reconoce el nuevo equilibrio de fuerzas creado tras las primarias y mantiene también contactos con el equipo económico de Fernández. El recrudecimiento de las hostilidades, ahora que Macri ha decidido pelear hasta el fin, no ayudará a que la maltrecha economía argentina recupere la confianza exterior. El FMI, que hasta ahora respaldaba de forma explícita cualquier medida del Gobierno, ha dejado de hacerlo. Y Donald Trump, que fue aliado incondicional de Macri, no ha dicho nada sobre Argentina desde el resultado de las primarias. Solo el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, mantiene una cruzada personal a favor del presidente argentino y en contra del retorno al poder del kirchnerismo, al que identifica con el régimen venezolano. La sospecha de un viraje judicial E.G. La justicia argentina se ha ganado, con los años, la fama de orientarse a favor del poder. Quizá por casualidad, esta semana han reverdecido en los tribunales bonaerenses varios sumarios que complican al fragilizado presidente Mauricio Macri. Al mismo tiempo, se han anulado procesamientos que afectaban a diversos altos funcionarios del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Una...

La última obsesión de Jair Bolsonaro: dinamitar las elecciones en Argentina | Argentina

La última obsesión de Jair Bolsonaro: dinamitar las elecciones en Argentina | Argentina

En foto, el brasileño Jair Bolsonaro levante el puño de su par argentino, Mauricio Macri, durante la cumbre de presidente del Mercosur realizada en Santa Fe, Argentina, el pasado 17 de julio. En vídeo, Bolsonaro habla sobre las elecciones argentinas. FOTO: Presidencia VÍDEO: Reuters El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, ha disparado críticas al candidato Alberto Fernández desde que el resultado de las primarias argentinas lo puso más cerca de la Casa Rosada. Este domingo repitió la dosis, comparando a Argentina con Venezuela, recurriendo incluso a citaciones bíblicas para seguir provocando al kirchnerista que puede suceder a Mauricio Macri. “Con el posible regreso de la gente del Foro de São Paulo a Argentina, el pueblo va en masa a retirar su dinero de los bancos. Es Argentina, cada vez mas próxima de Venezuela”, escribió en su Twitter. En seguida, escribió un proverbio de la Biblia. “Quien labra su tierra tendrá comida con hartura, quien persigue fantasías se hartará de miseria”, completó. El sábado, Bolsonaro dijo que no dejará que Brasil se aproxime a “políticas que no resultaron en ningún lugar del mundo”, al referirse a Argentina. “Pidamos a Dios que nuestra querida Argentina sepa proceder para no retroceder.” En una entrevista al diario Clarín, el ministro de Exteriores de Brasil, Ernesto Araújo, siguió el mismo tono, a pesar de las declaraciones de Fernández de que no volvería al pasado en lo que se refiere al Mercosur, por ejemplo. Araújo comparó al opositor de Macri con una muñeca rusa. “Eso que dice, que no necesariamente será igual a como fue el gobierno de Kirchner, yo, para usar una imagen, lo veo como a una muñeca rusa. Está Alberto Fernández, lo abres y está Cristina Kirchner, la abres y está Lula, y después [Hugo] Chávez”, ironizó. “No tenemos ilusión que ese kirchnerismo 2.0 sea diferente del kirchnerismo 1.0”, completó Araújo. Las declaraciones de Bolsonaro y de su ministro de Exteriores sobre Argentina refuerzan la imagen bélica que el Gobierno brasileño ha construido, repitiendo la escalada retórica de Donald Trump hacia México. La diferencia es que Brasil no es Estados Unidos y Argentina no tiene una dependencia semejante de Brasil. Las relaciones comerciales entre los dos países sudamericanos son convenientes en los dos sentidos, y los obliga a entenderse sea quien sea el Gobierno de ocasión. “Estamos ‘condenados’ geográficamente, políticamente y económicamente”, avisa el diplomático brasileño Marcos Azambuja, que fue embajador en Argentina en los años 90 y hoy es consejero del Centro Brasileño de Relaciones Internacionales (Cebri). “Es como una tela [un tejido] cosida a lo largo de 200 años, una extensión natural de tierra e incluso ríos. Muchas generaciones de estadistas trabajaron para superar desconfianzas entre los dos países, no hay cómo llevarse mal”, añade Azambuja. El hecho de que Argentina compre en su mayoría productos manufacturados de Brasil obliga al gobierno brasileño a tratar muy bien a su tercer socio comercial. “Tenemos que ayudar a Argentina, fortalecerla, sea cual sea el resultado de las próximas elecciones”, alerta el presidente de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil, José Augusto Castro. “Si la situación se agrava en Argentina, lo que es malo en Brasil estará peor”, explica. Hoy, la economía brasileña tambalea y está lejos de una recuperación consistente. La proyección del PIB para este año es de un 0,8%, en un país con 12 millones de desempleados. La economía como cortafuego La economía es vista como un freno natural para la retórica insultante de Bolsonaro en sus relaciones exteriores. No solo Fernández ha sido víctima de la metralleta verbal del presidente brasileño. En los últimos días, Bolsonaro ha atacado a Angela Merkel por haber recortado recursos del Fondo Amazonia, que patrocinan ONGs que se dedican a proteger la mata amazónica. También atacó a Noruega, que anunció que no va a donar mas dinero para el Fondo. Si por un lado agrada a sus electores mas radicales, por otro Bolsonaro amplia la tensión entre exportadores brasileños que ven en la actitud del presidente una especie de autogol. “La retórica de Bolsonaro retrasa la recuperación económica”, dice el presidente de la Cámara de los Diputados de Brasil, Rodrigo Maia. – Provérbios 28:19: “Quem lavra sua terra terá comida com fartura, quem persegue fantasias se fartará de miséria.” — Jair M. Bolsonaro (@jairbolsonaro) August 18, 2019 El diplomático Marcos Azambuja, sin embargo, evalúa que estos discursos inflamados de Bolsonaro tienen vida corta, al menos con Argentina. “Esto es pasajero, efímero. La realidad es irresistible y se impone”, advierta Azambuja, y recuerda que Brasil y Argentina son interdependientes desde el idioma hasta el turismo. “No podemos distraernos de esa relación ejemplar. Dejemos la oposición y la disputa en la arena posible: el deporte”, concluye. Pese a sus intenciones incendiarias, las declaraciones de Bolsonaro sonaron apenas como un ruido de fondo en la campaña electoral “en los vecinos del sur”, como dice el presidente. La crisis política y económica impuso otras urgencias a la agenda de los argentinos, más preocupados por la sucesión presidencial y la cotización del dólar que por los disparos del brasileño. Macri no se refirió a la intromisión de Bolsonaro en el proceso electoral y no hubo tampoco comunicado de la Cancillería ni repudio del ministro de Exteriores, Jorge Faurie. Quien sí tuvo algo que decir fue el candidato aludido, Alberto Fernández. El ganador de las primarias respondió al brasileño en dos etapas, una en caliente y otra en frío, la segunda vez para arrepentirse de la primera. El martes de la semana pasada, consultado sobre las críticas, Fernández dijo que para él era un orgullo el repudio de alguien que consideró “misógino y racista”. El líder peronista consideró a Bolsonaro fruto de una “coyuntura” y consideró que el Mercosur, principal blanco de los ataques, era una realidad que trascendía a cualquier Gobierno. Cinco días después, Fernández volvió a referirse a los ataques diarios que él y su fuerza política reciben desde Brasilia, pero moderó sus palabras y evitó los insultos.  “La verdad que fue un error mio enredarme en las bravuconadas de él”,...

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Se entregaron kits tecnológicos a jardines comunitarios

Con la presencia del Intendente Walter Festa, se hizo la entrega de elementos de uso educativo a 27 instituciones de nuestro distrito. El acto se llevó a cabo en las instalaciones del Teatro Municipal Leopoldo Marechal donde los distintos referentes de los organismos de educación popular y comunitaria recibieron a través del programa de fortalecimiento educativo, módulos de tecnología a jardines comunitarios. “Esto será parte del crecimiento de nuestros jardines, vienen realizando un trabajo admirable y desde el Municipio aportamos nuestro grano de arena”, comentó el Jefe Comunal Walter Festa. Por otro lado, el Secretario de Educación Ezequiel Wainzer comentó: “Esto es el fruto de una lucha constante que venimos llevando a cabo ”. Además, se entregó el reconocimiento municipal a 15 instituciones educativas populares. El mismo es una herramienta legal y de acompañamiento de la intendencia que a través de un decreto promueve el reconocimiento de la labor social y el tiempo de antigüedad de cada institución educativa. “Estamos muy felices por esto y orgullosas de que finalmente nos reconozcan el trabajo que llevamos a diario y en ese sentido felicito al Señor Intendente por tenernos en cuenta”, resaltó Lorena de Luna de Papel. Los módulos estaban compuestos por una pc de escritorio, un proyector, mueble, Smart tv, monitor, parlantes y micrófonos entre otros. Fuente

Argentina: Las medidas anticrisis de Mauricio Macri chocan con los gobernadores peronistas | Argentina

Argentina: Las medidas anticrisis de Mauricio Macri chocan con los gobernadores peronistas | Argentina

Mauricio Macri perdió el 11 de agosto mucho más que una elección primaria. Las medidas de alivio económico que lanzó la semana pasada, un intento urgente por recuperar el voto, le han costado ahora la ruptura del matrimonio por conveniencia que desde diciembre de 2015 lo unía a los gobernadores peronistas. Los 19 jefes territoriales que responden a la oposición denunciaron este miércoles que las últimas decisiones económicas de Macri se financian con dinero de las provincias y advirtieron que llevarán su queja ante la Corte Suprema. Lo gobernadores apuntaron a la bajada inconsulta del impuesto a la renta y la eliminación del IVA a algunos alimentos básicos, dos tributos que recauda el Gobierno central y luego reparte entre las provincias. La rebelión de los gobernadores peronistas enterró para siempre aquella foto de septiembre de 2018, cuando firmaron con Macri su apoyo al ajuste fiscal que Argentina había acordado con el FMI, a cambio de un rescate financiero de 57.000 millones de dólares. Macri siempre se supo en desventaja numérica en el interior del país, donde sólo cinco de los 24 gobernadores pertenecen a su alianza de Gobierno. Por eso siempre garantizó a las provincias opositoras el dinero que les correspondía por ley, un gesto novedoso en un país donde los fondos coparticipables suelen ser arma de Buenos Aires contra mandatarios díscolos. El flujo de dinero permitió a las provincias cerrar sus cuentas con superávit y a sus gobernadores ganar con comodidad sus respectivas elecciones locales. Todo ese delicado equilibrio voló por los aires. El miércoles pasado, aún aturdido por el triunfo por más de 14 puntos del kirchnerista Alberto Fernández en las primarias abiertas, Macri salió a la caza del voto perdido. El presidente se supo vaciado de poder, pero dispuesto a dar pelea al candidato peronista en las generales de octubre. Lanzó entonces un paquete de alivio de impuestos con el objetivo de meter dinero en los bolsillos de la clase media y reactivar, al menos, el consumo en una economía en recesión. Los gobernadores denunciaron que esos impuestos que los argentinos dejarán de pagar son fuente de financiamiento de las provincias. Y calcularon que el daño fiscal a sus administraciones rondará los 1.000 millones de dólares. “Queremos que el Gobierno nacional no disponga de los recursos que les corresponden a las provincias. Con sus recursos que haga lo que le parezca, pero no con los nuestros. Lo que resuelve el Gobierno con fondos que no son propios es inconstitucional”, advirtió el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, a la salida del encuentro con su pares. El belicismo de Urtubey es la foto del nuevo escenario político en Argentina. Líder de los gobernadores que la Casa Rosada consideraba “dialoguistas”, el salteño se alejó poco a poco de Macri a medida que se agravaba la crisis económica. Urtubey, finalmente, rompió amarras y acompanó al exministro Roberto Lavagna como candidato a vicepresidente. La boleta Lavagna-Urtubey sumó el 8,5% de los votos en las primarias. La rebelión de los gobernadores coincide, sin embargo, con un clima de relativa calma económica. El peso lleva sin perder valor frente al dólar desde el viernes pasado, tras caer 30% en las tres jornadas que siguieron a las primarias. La moneda local parece haber encontrado un nuevo valor de equilibrio alrededor de las 57 unidades por dólar, aunque al costo de tasas de interés por encima del 70%. Dos charlas telefónicas entre Macri y Fernández y el estreno de un nuevo ministro de Economía, Hernán Lacunza, trajeron algo de paz a la incertidumbre en la que viven los argentinos. El intento de fumata blanca entre oficialismo y oposición está aún en marcha. El ministro Lacunza recibió este miércoles a los consejeros económicos de Fernández para escuchar recomendaciones para enfrentar la crisis. Fuente

Argentina: Macri se impone la misión de evitar nuevas depreciaciones antes del fin de su mandato | Argentina

Argentina: Macri se impone la misión de evitar nuevas depreciaciones antes del fin de su mandato | Argentina

El presidente Mauricio Macri y el nuevo ministro de Economía de Argentina, Hernán Lacunza, en la Casa Rosada. En vídeo, declaraciones de Hernán Lacunza. Telam | VÍDEO: REUTERS Mauricio Macri se ha impuesto una doble misión para los casi cuatro meses que le restan a su mandato: aliviar las penurias de los argentinos y sostener el peso a toda costa. Su nuevo ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, habló este martes antes de la apertura de los mercados para prometer que haría lo posible para estabilizar la divisa. “Es lo mejor que podemos hacer por las familias de menores ingresos y de ingresos medios”, dijo. El presidente del Banco Central, Guido Sandleris, garantizó que no gastaría las reservas en dólares de la entidad para apuntalar la moneda y que los tipos de interés subirían lo necesario para evitar nuevas devaluaciones. El peso se ha depreciado casi un 30% desde el pasado lunes. Tras las palabras de Lacunza y Sandleris bajó casi el 2% frente a la divisa estadounidense, hasta casi 59 pesos por dólar, pero no alcanzó la cotización de 60 pesos por dólar que el gobierno parece considerar como límite. A principios del año pasado, el dólar costaba menos de 19 pesos. Según Lacunza, “el proceso electoral afecta a la estabilidad cambiaria” porque “el mercado presta más atención al futuro que al presente” y agregó que “más importante que lo que pueda hacer el gobierno es lo que pueda decir la oposición”, en clara referencia al candidato peronista Alberto Fernández, el gran favorito para ganar la presidencia tras su victoria en las primarias. Diálogo Macri – Fernández F.R.M. El presidente Mauricio Macri telefonéo el lunes por segunda vez en una semana al ganador de las primarias del domingo 11 de agosto, el peronista Alberto Fernández. Enemigos hasta ahora irreconciliables, ambos líderes acordaron mantener una línea de dialogo permanente que reduzca la tensión política y lleve calma a los mercados. Durante la charla, Macri anticipó a su rival la convocatoria a los referentes económicos de la oposición que lanzó el nuevo ministro de Economía, Hernán Lacunza. Fernández aceptó la invitación. La toma de posesión de Lacunza como ministro contó con la presencia de Mauricio Macri, quien dio las gracias al recién nombrado por “aceptar esta responsabilidad compleja en un momento tan difícil” y le pidió que mantuviera “el foco en cuidar a los argentinos”. No acudió al acto, sin embargo, el anterior ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, quien desde su renuncia del sábado trata de subrayar su desacuerdo con el “giro social” adoptado por Macri tras su rotunda derrota en las elecciones primarias. Hernán Lacunza trató de demostrar que las medidas de alivio aprobadas hasta diciembre por el Gobierno (reducción de impuestos sobre el salario, bonificaciones a funcionarios públicos, supresión del IVA a los alimentos básicos y congelación del precio de la gasolina) no supondrían un deterioro de las finanzas públicas. Dijo que el coste total de las medidas representaba solamente el 0,3% del Producto Interior Bruto y que podrían financiarse con el superávit primario alcanzado en el presupuesto. Pero admitió, al igual que Sandleris, que la última devaluación causaría un nuevo repunte en la inflación de alcance aún indeterminado. El ministro informó de que había mantenido contactos con el Fondo Monetario Internacional, que en septiembre pasado prestó casi 57.000 millones a Argentina y es su principal financiador (el acceso a los mercados de crédito resulta imposible porque el riesgo país está casi en el mismo nivel que el venezolano), y que una misión del organismo acudiría “en los próximos días” a Buenos Aires para controlar el desarrollo del plan de ajuste pactado a cambio del préstamo. El portavoz del Fondo, Gerry Rice, confirmó desde Washington los contactos con un mensaje muy frío en el que dijo que la institución “sigue de cerca los recientes acontecimientos en Argentina” y dialoga con las autoridades mientras éstas “abordan la difícil situación a la que el país se enfrenta”. En otras ocasiones, el FMI había dado un respaldo explícito a la política de Macri. Lacunza garantizó que se cumplirían “las pautas fiscales establecidas en el acuerdo con el FMI” y que la devolución del préstamo se realizaría en los términos previstos, algo que muchos analistas económicos consideran muy difícil. La misión de control del Fondo tenía previsto llegar el mismo martes, pero su viaje se aplazó sin fecha tras la conmoción del resultado de las primarias y las turbulencias financieras que siguieron. Esa misión debe dar su visto bueno para que en septiembre se realice la entrega de un nuevo tramo del préstamo del Fondo Monetario, por importe de 5.400 millones de dólares. Legalización del aborto F.R.M. El candidato kirchnerista a la presidencia, Alberto Fernández, introdujo en la campaña el tema de la legalización del aborto, que el año pasado no fue ley porque chocó con el voto negativo de los legisladores conservadores que son mayoría en el Senado. “Tengo la decisión política de despenalizar y legalizar el aborto porque no quiero que se muera ninguna mujer más”, dijo Fernández, apartado por un momento de la agenda económica que domina el debate público argentino desde las primarias del 11 de agosto. Fuente

‘La odisea de los giles’: la venganza de los estafados en el corralito | Cultura

‘La odisea de los giles’: la venganza de los estafados en el corralito | Cultura

Ricardo Darín es el líder de la banda en ‘La odisea de los giles’. Los protagonistas de La odisea de los giles están entre los argentinos que a partir del 3 de diciembre de 2001 no pudieron sacar sus ahorros de los bancos. El presidente Fernando de la Rúa decretó ese día un corralito que restringió al mínimo la cantidad de efectivo que podía retirarse de los depósitos. A final de año, el Estado argentino se declaró en quiebra. Una semana después, la moneda rompía una década de paridad con el dólar y se devaluaba un 28%. Miles de personas perdieron lo poco que tenían; unas pocas, en cambio, se hicieron de oro. Los vecinos filmados por el director Sebastián Borensztein forman parte del primer grupo. Pero al descubrir que han sido estafados planean una venganza. En argentino, un gil es una persona simple, un incauto. “Aunque ya sabemos que laburante, tipo honesto, gente que cumple las normas, terminan siendo sinónimos de ‘gil’”, subraya la película en su arranque. Lo son Fermín Perlassi (Ricardo Darín), su mujer, Lidia (Verónica Llinás), el amigo Fontana (Luis Brandoni) y los vecinos a quienes convencen para invertir sus ahorros en un ambicioso proyecto cooperativo: poner en marcha una acopiadora de granos que dé trabajo a Alsina, un pueblo casi fantasma que pelea por no desaparecer. “Este es el mejor momento, peor no nos puede ir, ¿qué más nos puede pasar?”, se preguntan con ingenuidad. Es agosto de 2001. El estallido está a la vuelta de la esquina. Han pasado 18 años de esa crisis económica descomunal, pero ningún argentino la ha olvidado. En una de las escenas, basta escuchar unos golpes metálicos en la televisión oculta tras una puerta entornada para sentir un escalofrío. Traen a la memoria el recuerdo de las protestas desesperadas a las puertas de los bancos. Darín, actor fetiche de Borensztein En 2011, con ‘Un cuento chino’, comenzó una sociedad que se mantiene en pie, la de Sebastián Borensztein y Ricardo Darín. El prodigioso actor encarnó en esa película a un ferretero cascarrabias al que el destino obliga a convivir con un chino que no habla castellano. Cinco años después, vuelve a ponerse de nuevo a las órdenes del director argentino para dar vida a un ex capitán de la Armada que participó en la dictadura argentina. ‘La odisea de los giles’ es su tercera colaboración, en la que por primera vez Darín participa como co-productor. La empatía con los protagonistas es inmediata y las grandes interpretaciones de Darín, Llinás y Brandoni, el trío central, la potencian. Se enteran por casualidad de que sus dólares quedaron en manos de un abogado inescrupuloso (el colombiano Andrés Parra) gracias al soplo de un gerente bancario que tenía información privilegiada. Se reúnen. Discuten. Y deciden convertirse en una banda de ladrones. En una mezcla de thriller y comedia, cada uno aporta ideas y conocimientos para el éxito esta misión delirante y plagada de imprevistos. De tener la oportunidad, ¿quién no robaría al estafador de guante blanco que le ha engañado? A diferencia del libro en el que se inspira, La noche en la usina, de Eduardo Sacheri, La odisea de los giles desvela de entrada la existencia de un plan para recuperar su dinero. Como si estuviera pensada para un público internacional no familiarizado con la crisis del corralito, esta coproducción hispano-argentina se vuelve por momentos demasiado explícita y reiterativa. También le quita fuerza el maniqueísmo de los personajes. Frente al solidario equipo de perdedores está el ganador desconfiado, solitario y acechado por el temor creciente a perder lo único que le importa en la vida, su dinero. Por el argumento, el humor y su elenco estelar -que se completa con el Chino Darín, Rita Cortese y Daniel Aráoz- la cinta de Borensztein apunta a convertirse en uno de los grandes éxitos argentinos de taquilla este 2019. El contexto de su estreno no podía ser más oportuno: con el país de nuevo en crisis, muchos argentinos ven con angustia y miedo cómo el país vuelve a acercarse al abismo. La venganza de los giles es un grito a no bajar los brazos. Y funciona como catarsis colectiva. Fuente

Una semana ante el abismo en Argentina | Internacional

Una semana ante el abismo en Argentina | Internacional

Las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias del pasado domingo resultaron un veneno para la frágil economía argentina. Como todos los partidos presentaron un solo candidato, las elecciones se convirtieron en un gran sondeo nacional que golpeó con fuerza al presidente, Mauricio Macri. Vaciado de poder, deberá remontar en las generales del 27 de octubre una derrota por más de 15 puntos ante el peronista Alberto Fernández, el nuevo hombre fuerte de Argentina. La posibilidad cierta de un regreso del kirchnerismo sumió al país en una grave crisis económica que este sábado se ha cobrado su primera víctima directa, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. El peso perdió entre el viernes y el pasado miércoles hasta el 30% de su valor, la Bolsa se hundió y la inflación se disparó. Esta es la cronología de una semana de vértigo. Jornada negra tras el voto. El lunes 12, los mercados castigan con dureza a Argentina. El peso se cambia a 55 unidades por dólar, 10 más que el viernes anterior, los bonos de la deuda caen 20 puntos y la Bolsa se derrumba un 38%. Macri endilga el lunes negro a los 11,6 millones de personas que votaron a Fernández. “Es una muestra de lo que vendrá” si gana el kirchnerismo, amenaza. Se niega a hablar con el vencedor. No hay tregua para el peso el martes 13. La cotización del dólar frente a la moneda nacional sube de 55 a 58 unidades. El riesgo país, el diferencial que paga la deuda argentina con respecto a EE UU, se acerca peligrosamente a los 2.000 puntos. Políticos de todos los colores, empresarios y sindicatos piden a Macri que pacte con Fernández una salida al bloqueo político. Hay signos de desabastecimiento y los mayoristas suspenden ventas porque “no tienen precio para vender”. Medidas de alivio. En la apertura de los mercados al día siguiente, miércoles, la cotización del dólar trepa hasta los 63 pesos. Los productores de alimentos adelantan subidas de precios de hasta el 15%. Macri lanza de urgencia un paquete de alivio económico para la clase media, que le ha dado la espalda en las urnas. El Gobierno reduce el impuesto a la renta, otorga pagas extras a los funcionarios, aplaza deudas fiscales y congela el precio de la gasolina. Por la tarde, Macri llama a Fernández. El líder opositor se compromete a defender la estabilidad: “El dólar a 60 pesos está bien”. Supresión del IVA. El peso se estabiliza y se cambia a 59 unidades por dólar. El jueves, Macri reúne a 1.000 altos cargos de su Gobierno y les dice que sigue en la carrera. En otro gesto hacia el electorado, reduce el IVA de alimentos básicos. El mercado se calma.El viernes, los mercados dan una tregua. El peso se aprecia hasta las 57 unidades por dólar, baja el riesgo país y sube la Bolsa. Fernández limita sus apariciones en la prensa, pero critica que la bajada del IVA golpea a los gobernadores, principales receptores del impuesto. Crecen los rumores de cambios en el Gabinete. El candidato a vicepresidente de Macri, el peronista Miguel Ángel Pichetto, desmiente que su nombre suene como nuevo jefe de ministros. La primera víctima política. El sábado, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, presenta su renuncia “convencido de que, en virtud de las circunstancias, la gestión (de gobierno) necesita una renovación significativa en el área económica”, según explica en una carta enviada a Macri. Lo sustituye Hernán Lacunza, ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires. Sin mercados, habrá que esperar hasta el martes (este domingo es fiesta en el país) para ver el alcance de la primera semana de crisis. Fuente

Dimite el ministro argentino de Hacienda, Nicolás Dujovne | Argentina

Dimite el ministro argentino de Hacienda, Nicolás Dujovne | Argentina

Nicolás Dujovne, ministro argentino de Hacienda, aprovechó el fin de semana para presentar su dimisión. El hundimiento del peso y las bolsas del pasado lunes, y la derrota electoral del presidente Mauricio Macri a causa de una política económica de la que era uno de los máximos responsables, le habían dejado en una situación muy complicada. Además, se negaba a avalar las medidas de emergencia adoptadas por el gobierno para aliviar a los ciudadanos tras la nueva devaluación. “Hemos cometido errores”, escribió en su carta de renuncia, “que nunca dudamos en reconocer e hicimos todo lo posible por corregir”. Dujovne será sustituido por Hernán Lacunza, hasta ahora ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires. En el texto remitido a Macri para explicar su renuncia, Dujovne subrayó sus logros “en la reducción del déficit y del gasto público, en la reducción de impuestos distorsivos en las provincias, en recuperar el federalismo”. Omitió la lista de los fracasos: la economía lleva un año en recesión, la inflación apenas baja del 50% este año y se disparará de nuevo a causa de la devaluación del lunes, la deuda pública roza el 100% del Producto Interior Bruto y un tercio de los argentinos vive en situación de pobreza. Dujovne recibió la cartera ministerial con el dólar a 16 pesos y la deja con el dólar casi a 60. El hasta ahora ministro de Hacienda ingresó en el gobierno de Macri en enero de 2017 y en poco tiempo asumió la coordinación de todas las carteras económicas. Al presidente no le importó que la mayor parte del patrimonio de su ministro (74 millones de pesos de un total de 92 millones) estuviera en el extranjero, ni que su casa de tres plantas en el exclusivo barrio de Belgrano estuviera declarada fiscalmente como terreno baldío con un valor de 22.000 dólares. Tampoco le importó que el patrimonio de Dujovne creciera, según su declaración de bienes, casi un 80% el último año, un año en el que casi todos los argentinos se empobrecieron. Nicolás Dujovne es un hábil polemista, gracias a su previa experiencia como comentarista televisivo. Supo adaptarse a la estricta disciplina ideológica impuesta por Marcos Peña, mano derecha de Macri y jefe de su gabinete de ministros. Mantuvo sus ideas ultraliberales hasta el final y rechazó los subsidios y congelaciones de precios adoptados en los últimos días por el gobierno macrista, por considerar que rompían el rigor fiscal. El comunicado del ministro Dujovne en el que anuncia su renuncia al frente del Ministerio de Hacienda. El nuevo ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, de 49 años, asumirá el cargo hasta diciembre, cuando se forme un nuevo gobierno, presidido por Macri o más probablemente por el peronista Alberto Fernández, tras las elecciones generales de octubre o, si hubiera segunda vuelta, noviembre. Lacunza es economista, fue gerente del Banco Central entre 2005 y 2010, bajo las presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández Kirchner, y luego se dedicó a actividades de consultoría hasta que Mauricio Macri, como jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, le ofreció en 2013 la gerencia del Banco Ciudad. Tras el acceso de María Eugenia Vidal al gobierno de la provincia de Buenos Aires, en diciembre de 2015, se convirtió en ministro de Economía provincial. Lacunza, un hombre con prestigio profesional en ambos márgenes de la política argentina, se enfrenta a una misión difícil. Deberá afrontar las turbulencias en los mercados financieros, gestionar un peso débil y una inflación en alza y, sobre todo, tendrá que explicar al Fondo Monetario Internacional, que en septiembre pasado prestó a Argentina 57.000 millones de dólares a cambio de un programa de austeridad, por qué el gobierno de Macri ha lanzado un programa de rasgos populistas con subsidios generalizados, supresión del IVA en alimentos básicos y congelación del precio de la gasolina, después de la derrota electoral del pasado domingo. El candidato presidencial del peronismo, Alberto Fernández, siguió intentando calmar el temor de los mercados en declaraciones a varios diarios argentinos, y eso supuso una ayuda para Lacunza. Fernández aseguró que su futuro gobierno, si como apuntan las previsiones gana las elecciones de octubre, no cerraría la economía y seguiría trabajando dentro de Mercosur. También rogó a Macri que iniciara la “inevitable” renegociación de la deuda con el FMI, para que el nuevo gobierno no tuviera que hacerse cargo “de todos sus incumplimientos”. Fuente

Renunció el ministro de Economía de Argentina

Renunció el ministro de Economía de Argentina

Nicolás Dujovne renunció al cargo de ministro de Economía de Argentina. (CNN) — Nicolás Dujovne renunció al cargo de ministro de Economía de Argentina este sábado. En una carta dirigida al presidente Mauricio Macri, el economista recuerda que ejerce dicha función desde enero de 2017 e indica que el gobierno necesita “una renovación significativa en el área económica”. Dujovne asegura en su carta que en su gestión ha habido logros “en la reducción de déficit y del gasto público, en la reducción de impuestos distorsivos en las provincias, en recuperar el federalismo. Asimismo, señala, “sin duda, hemos cometido errores”. Este es el comunicado completo de Nicolás Dujovne dirigido a Mauricio Macri:   Nicolás Dujovne renuncia seis días después de que Mauricio Macri quedase en segundo lugar, como precandidato a la reelección por Juntos por el Cambio, en las elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), 15 puntos porcentuales por debajo del opositor Alberto Fernández. Tras la derrota en las primarias, Macri, anunció este miércoles una serie de medidas económicas en respuesta. Las medidas incluyen recortes de impuestos para los trabajadores, un aumento del salario mínimo, una congelación de los precios de la gasolina durante 90 días y un aumento de las becas para estudiantes, según un comunicado de la Presidencia de Argentina. Sale Dujovne, entra Hernán Lacunza De acuerdo a la agencia estatal Télam, citando a fuentes del Ejecutivo, el reemplazante de Nicolás Dujovne en el Ministerio de Economía de la Nación será Hernán Lacunza, quien se desempeña como ministro de Economía de la Provincia de Buenos Aires. Jorge Roberto Hernán Lacunza, precisa Télam, tiene 49 años, es licenciado en Economía y previamente se desempeñó como gerente general del Banco Central, y del Banco Ciudad. Fuente

Argentina: Mauricio Macri: “Solo hay un presidente real, que soy yo” | Argentina

Argentina: Mauricio Macri: “Solo hay un presidente real, que soy yo” | Argentina

Mauricio Macri sigue aspirando a la reelección. Pese a la enorme derrota en las elecciones primarias, pese a la nueva devaluación del peso, pese a lo difícil que parece que reverdezca su popularidad en lo que resta hasta las elecciones del 27 de octubre, el presidente argentino congregó a los altos funcionarios de su gobierno en el Centro Cultural Kirchner de Buenos Aires y les aseguró que la victoria aún era posible. “No hay un presidente virtual”, dijo, en referencia al peronista Alberto Fernández, “solo hay un presidente real, que soy yo, y voy a tomar decisiones”. La ceremonia en que el macrismo intentó volver a ponerse en pie congregó a unas mil personas y se desarrolló a puerta cerrada, sin acceso para la prensa. Hubo que reconstruir el contenido de los discursos a partir de explicaciones de los asistentes. En una jornada en la que los mercados financieros argentinos se mantuvieron tranquilos, gracias a la conversación telefónica “constructiva” que mantuvieron el miércoles Macri y su rival, Alberto Fernández, hablaron el propio Macri, el aspirante a vicepresidente Miguel Ángel Pichetto, la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal y la diputada Elisa Carrió. Como es habitual en el personaje, Carrió, que en las últimas horas denunció un supuesto y rocambolesco fraude electoral organizado por narcotraficantes a favor del peronismo, se mostró especialmente incendiaria y comparó a Alberto Fernández con el presidente venezolano Nicolás Maduro. Es el tipo de afirmación que tiende a desestabilizar los mercados, justo lo que menos le conviene ahora a Mauricio Macri y al país. El presidente trató de insuflar ánimo a los suyos. “Vamos a ganar, vamos a dar pelea”, proclamó. “He tenido muchas adversidades, me ha costado vencerlas, pero eso es lo lindo”. Macri admitió que la situación era muy difícil. “Me siento muy orgulloso hoy, como presidente, como argentino, de que todos ustedes estén hoy acá tan comprometidos aún desde el dolor, el dolor nos está haciendo crecer para ratificar todo lo que hemos hecho”. La inefable diputada Carrió, que ha acusado de corrupción a prácticamente todos los personajes públicos argentinos (incluyendo, hace años, al propio Macri), fue la más eufórica. “Ganaremos por goleada”, prometió. En las primarias del domingo, el peronismo obtuvo el 47% de los votos y el macrismo, el 32%. El senador y candidato a la vicepresidencia Miguel Pichetto dijo que había que salir a la calle y recuperar los votos de la clase media. El gran vencedor de las primarias, el peronista Alberto Fernández, mantuvo por su parte el tono moderado y conciliador en sus declaraciones públicas. En una entrevista con Radio Mitre señaló que le parecía razonable un precio del dólar cercano a los 60 pesos, más o menos el que se registraba en la jornada del jueves, y volvió a pedirle a Macri que actuara más como presidente y menos como candidato. “La situación es tan delicada que le pido que prevalezca el presidente, porque si no podemos complicar todo todavía más”, explicó, “y todos queremos que los mercados se calmen”. Lavagna llama a suspender la campaña F.R.M. El candidato presidencial Roberto Lavagna ha irrumpido en el duelo de a dos que mantienen desde las primarias del domingo Mauricio Macri y Alberto Fernández. En un mensaje grabado, pidió a sus rivales la suspensión de la campaña electoral hasta que se estabilice la economía. El inicio oficial de la campaña por las elecciones generales del 27 de octubre es el 22 de septiembre. Ministro de Economía durante la crisis de 2002, Lavagna lideró la tercera fuerza más votada en las elecciones, con el 8,22% de los sufragios. Lavagna se mantuvo en silencio tras el lunes negro que siguió a las elecciones, cuando el peso perdió casi 30% de su valor y la Bolsa se derrumbó 38%.  Ahora, además de suspender la disputa electoral, pidió al Gobierno que declare la emergencia alimentaria y que advierta al FMI que será necesario reestructurar los pagos que surjan del rescate de 57.000 millones de dólares que recibió Macri el año pasado. Fuente

PASO 2019: Los argentinos encienden las alarmas de otra crisis terminal | Argentina

PASO 2019: Los argentinos encienden las alarmas de otra crisis terminal | Argentina

Una mujer pasa delante de un comercio de venta de frutas y verduras en Buenos Aires. En vídeo, protestas en Buenos Aires por la situación económica. REUTERS / atlas Los argentinos sienten en la piel la inminencia de una gran crisis. Es una sensación casi imperceptible, un malestar que recorre todo el cuerpo e insinúa que algo no anda bien tras la calma de un día cualquiera. El malestar crece poco a poco hasta que se transforma en preocupación y luego en angustia. La realidad, finalmente, termina dándoles la razón. Esta vez llevan tiempo con la piel erizada, atentos a una nueva debacle. En las calles de Buenos Aires se respira crisis. Las elecciones primarias del domingo, que dieron un abrumador triunfo al kirchnerista Alberto Fernández por encima del liberal Mauricio Macri, consumaron los peores augurios. El peso se desplomó casi 30% desde el lunes y la bolsa perdió en una sola jornada el 38% de su valor, la segunda mayor caída en la historia de los mercados. El bloqueo político entre un presidente sin poder y un ganador que debe convalidar su título en octubre complica aún más las cosas. ¿Qué hacen los argentinos ante la catástrofe? Lo que han hecho siempre: aguantar. “El lunes fue un desastre, hice cuatro ventas en todo el día”, dice Carlos Gutiérrez detrás del mostrador de un local de venta de comida para mascotas en Villa Urquiza, un barrio de clase media de Buenos Aires. El martes, Gutiérrez recibió por WhatsApp el mensaje de uno de sus proveedores: “A raíz del aumento que ha sufrido el dólar, nos vemos obligados a incrementar la lista de precios un 15% a partir del día de la fecha”. Tiempo después, otro vendedor le advertía de que “debido a la incertidumbre” había decidido suspender las ventas durante una semana. Mientras tanto, le aconsejaba que “aumente la mercadería un 12%”. Puede elegirse como punto de partida mayo del año pasado, cuando el presidente Mauricio Macri anunció el inicio de una negociación con el Fondo Monetario Internacional. Macri presentó como una bendición que el resto del mundo confiaba tanto en su Gobierno que estaba dispuesto a prestarle dinero, muchísimo dinero. Finalmente, fueron 57.000 millones de dólares, un récord sin precedentes. Con la vuelta al Fondo, los recuerdos de las peores crisis arruinaron el sueño de los argentinos, que desde entonces se prepararon para lo peor. Y lo peor sucedió. El deterioro fue veloz. A principios de mayo se necesitaban 21 pesos para comprar un dólar. En octubre ya eran 41. Y este miércoles, 63. El Gobierno intentó contener la caída de la moneda local con tasas de interés de hasta 70% y la economía colapsó. El consumo se detuvo y crecieron la pobreza y el desempleo. Miles de pequeñas empresas cerraron. Óscar Ferraro tiene 65 años y desde hace 25, cuando perdió su trabajo como gerente comercial de una multinacional que se fue de Argentina, vende insumos de oficina a grandes empresas. Timonel en mil crisis, sabe cuando el mercado tambalea. Lleva tiempo con el termómetro en números rojos y el lunes puso en práctica toda su experiencia. “Como en la hiperinflación de Raúl Alfonsín o la debacle de 2001”, dice. El “canibalismo” de la crisis Ferraro acaba de transferir a la cuenta de un proveedor de cartuchos de impresora el dinero de una compra que realizará mañana. “El martes pasé precios a un cliente con un dólar a 61 pesos y hoy mi proveedor ya me pidió 63. Entonces pagué por adelantado para congelar el precio”, explica, y lamenta que en la crisis aparece lo que llama “canibalismo”: “El grande se come al chico, el que tiene el dinero en la mano te pone el precio. Lo que no entienden es que si les cobro al valor de hace una semana ya me como los márgenes de ganancia”. “Sube el dólar, no tengo un mango” (un peso), cantan los alumnos del tercer grado de una escuela pública de Colegiales, en el norte de la capital. La melodía es la de la Bella Ciao, la canción popular rescatada por La casa de papel. Los argentinos se preparan desde niños, gracias a los anticuerpos que recibe de sus padres, que a su vez los recibieron de los suyos. La experiencia se mete en el ADN nacional y permite sobrevivir. Cómo hacen Gutiérrez, Ferraro y también Jorge Favur, un peluquero de 46 años que para ahorrar gastos ya no prende la calefacción y mantiene las luces de su comercio apagadas cuando no hay clientes. “Lo primero que hice el lunes fue ir al supermercado y comprar 10 kilos de carne de pollo y maples de huevos, antes de que aumenten”, cuenta. Favur no fue el único. Las ventas en supermercados mayoristas subieron un 40% entre el lunes y el martes en productos como harina, fideos y pañales. La estrategia fue demorar el impacto en el bolsillo del pico de inflación que vendrá. La fiebre por comprar antes de las subidas de precios complicó el trabajo de Eduardo Pérez, encargado de un restaurante de Barracas, en el extremo sur de la capital. “En el mayorista pusieron límites a la cantidad de unidades”, se queja Pérez, abrumado por la necesidad de cambiar el menú ante la falta de insumos. “Ayer teníamos en las previsiones un matambre de cerdo”, explica, “pero como no pudimos conseguir lo cambiamos por carne de vaca. Algunos frigoríficos incluso cerraron, porque dicen que no saben a qué precio vender”. El día a día de los argentinos es mucho más que preocuparse por comprar dólares antes de que la cotización frente al peso siga subiendo. Como cantan los niños, nadie tiene “un mango” y queda poco margen para el ahorro si uno es un simple asalariado. Tampoco hubo largas colas en los bancos para retirar dinero, tal vez por el temor a males mayores. Una cadena de WhatsApp que circuló entre votantes kirchneristas pedía no participar de protestas como las que en diciembre de 2001 terminaron con el Gobierno de...

PASO 2019: El bloqueo político deja la economía argentina en una situación crítica | Argentina

PASO 2019: El bloqueo político deja la economía argentina en una situación crítica | Argentina

El presidente Mauricio Macri, tras la derrota electoral. Foto | Video: REUTERS Y ahora, ¿qué? Tras la devastación del lunes negro, la economía argentina vuelve a asomarse al abismo. Con el agravante del bloqueo político: el presidente Mauricio Macri ha perdido autoridad, Alberto Fernández no ha ganado aún una elección real y ni uno ni otro parecen dispuestos a cooperar para evitar que el país se desangre de aquí a diciembre, cuando debe comenzar el nuevo mandato. La situación es crítica. Ya nadie cree que Macri pueda superar el revolcón que sufrió en las primarias del domingo. Ni siquiera él lo cree. Pero debe mantenerse en la batalla electoral para que su formación política, Cambiemos, pueda pasar a la oposición con una cierta cantidad de parlamentarios. Si la campaña sigue, resulta imposible fraguar algún tipo de consenso o de poder compartido con el peronismo. Y sin eso, parece improbable que pueda frenarse la caída libre de la economía. Macri y Fernández, cuya relación personal es pésima, no han mantenido ningún contacto desde el vuelco electoral. Fernández dice que si Macri le convoca, acudirá a la cita. En realidad, las circunstancias les empujan a mantener el enfrentamiento. El peso se depreció el martes un poco más, hasta 58 por dólar (el viernes estaba a 45), y el riesgo-país se disparó hasta rebasar los 1.700 puntos (los inversores conceden un 75% de probabilidades a una suspensión de pagos en los próximos cinco años), pero lo más alarmante era el rebrote de la inflación por la devaluación del 25% registrada el lunes. Algunos fabricantes de alimentos, como Unilever, empezaron a aplicar subidas provisionales cercanas al 10% en los precios de sus productos. Hubo comercios que dejaron de vender, a la espera de que se fijaran nuevos precios. El propio Gobierno consideró inevitable que la inflación, ahora cercana al 50% anual, se disparara ulteriormente. En la Casa Rosada se buscaban fórmulas para estabilizar de alguna forma la situación. El Banco Central se mostró dispuesto a gastar sus reservas para evitar ulteriores desplomes del peso, cosa que la oposición criticó, y el Gobierno empezó a estudiar posibles mecanismos para frenar en lo posible las alzas de precios. También se planteó, en clave más electoralista (ahora se trata de que la previsible derrota del macrismo en octubre sea lo menos severa posible), reducir los impuestos sobre las clases medias, elevar el salario mínimo y aliviar la situación de las pequeñas empresas, asfixiadas por unos tipos de interés superiores al 70%. El peronismo, sin embargo, cuenta con la mayoría tanto entre los diputados como entre los senadores, y eso deja muy poco margen de maniobra al Gobierno para pergeñar un plan económico de emergencia. Las PASO (Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias) se han convertido en un mecanismo perverso. Han creado un largo vacío de poder (Macri queda desautorizado, Fernández solo puede ser elegido en las elecciones del 27 de octubre) que lo agrava todo. A la necesidad de proseguir la campaña electoral, cosa que impide acuerdos entre las grandes fuerzas, se suma la aparente alienación de Mauricio Macri, quien el lunes causó una perplejidad general al culpar al kirchnerismo, y en último extremo a la mayoría de argentinos que habían votado por la oposición, por el caos en los mercados financieros. La incertidumbre es tan profunda que algunos indicadores macroeconómicos, como el precio de los bonos, son tentativos, porque cuesta casar operaciones. Apenas se compra y se vende, a la espera de que ocurra algo. Nadie sabe qué. Lo único que parece claro es que los próximos meses van a convertirse en un vía crucis económico. Varias grandes empresas, como Pampa Energía, han lanzado programas de recompra de acciones propias para evitar que las cotizaciones (que el lunes cayeron globalmente casi un 60%) sigan desmoronándose. Fuente