Por el volumen de casos, refuerzan Violencia Familiar



El flagelo de la violencia familiar y de género sigue planteando desafíos permanentes y el Ministerio Público Fiscal de la Provincia de Córdoba está anunciando que lo enfrentará con el rediseño de su política criminal en el área para hacer más eficientes los esfuerzos.

Una de las principales novedades será que el fuero específico –que comenzó en 2006 con la creación de la primera unidad judicial y con la primera fiscalía específica en 2010– seguirá creciendo porque se crea una cuarta fiscalía.

Pero, además, se concretará una reorganización de la forma de trabajar que apuntará a un esfuerzo conjunto, que será dirigido por una nueva figura: el coordinador de la Unidad Fiscal específica, que recaerá en el actual fiscal de cámara, Marcelo Hidalgo.

Hoy existen tres fiscalías de Violencia Familiar y de Género, a cargo de Pablo Camacho (1° Turno), Bettina Croppi (2°) y la última en crearse, con Cristian Griffi como titular (3°). Ahora, se agregará la cuarta, que será conducida por José Pueyrredón, actual secretario de la Cámara de Acusación. Como él tiene un lugar destacado en el último concurso de camarista (y ese es un cargo “superior”), ocupará el lugar de fiscal por mérito, más allá de los consensos y opiniones positivos que reúne entre sus pares de Tribunales 2.

La reorganización no termina allí. Además, se busca mejorar el servicio judicial que el Ministerio Público Fiscal tiene en el Polo de la Mujer, donde dos unidades judiciales atienden las denuncias de violencia familiar y de género. Allí se nombrará a una coordinadora (se descuenta que será una funcionaria judicial), que estará a cargo del manejo de los recursos humanos y técnicos que se despliegan a diario en ese ámbito donde también funcionan las dependencias del Ejecutivo, a cargo de la ministra de la Mujer de la Provincia, Claudia Martínez.

24 por 365

Esta nueva política de reorganización será anunciada la semana entrante por la Fiscalía General. Este diario pudo dialogar con los fiscales generales adjuntos José Gómez Demmel y Héctor David para desmenuzar los porqués de esta nueva forma de política criminal. Y avanzar en los detalles de la implementación de los cambios en el fuero.

Gómez Demmel aclaró que “el plan es mucho más grande que la creación de una nueva fiscalía y surge de la necesidad de tener una cobertura 24 horas los 365 días del año, con una atención especial del servicio” de violencia familiar y de género.

Sabido es que en el fuero de Violencia Familiar había dificultades y hasta una interna entre los fiscales ordinarios y los de esta especialidad, que son sólo tres. Los feriados y los fines de semana, la demanda debía ser receptada por los fiscales de número y luego investigada por alguno de los tres fiscales de la especialización.

“Esta lógica iba en contra de la eficiencia del servicio y por eso decidimos reforzarlo, con la nueva fiscalía y con otra forma de organización del fuero”, dijo Gómez Demmel.

El adjunto agregó que el Ministerio Público Fiscal debe ser más proactivo y no terminar siendo “un mero receptor de trámites”. Por eso, se pronunció a favor de un mejor aprovechamiento de la información y de una unificación que dé origen al diseño e implementación de políticas concretas. En este plano trabajará el área de Planificación y Proyectos, que está jerarquizada y tiene el rango de dirección.

En esta nueva mirada se aplica el criterio de unidad del Ministerio Público Fiscal que puede instrumentarse a partir de su nueva ley orgánica. Esto da origen a las dos nuevas figuras: la organización de la unidad fiscal específica de este fuero y el fiscal coordinador.

La idea es que las fiscalías y unidades judiciales no trabajen como compartimentos estancos, separados entre sí, y que el fiscal coordinador pueda dirigir y orientar los esfuerzos, a la par de que extraiga la mejor información y estadísticas de las causas que se instruyen. “Queremos trabajar fuertemente con las estadísticas e información para trazar las necesidades y unificar estos esfuerzos”, sostuvo Gómez Demmel.

Hidalgo es un fiscal muy inquieto y preparado que ha participado en la implementación del plan piloto y de otras iniciativas orientadas a la agilización y sistematización de esfuerzos. Enfrentará el desafío de ser el fiscal que coordine las cuatro fiscalías de violencia familiar, en el nuevo esquema diseñado por la Fiscalía General.

Mujer en el Polo

“Otro servicio que queremos fortalecer es el del Polo de la Mujer, donde el Ministerio Público Fiscal trabaja en conjunto con el ministerio (que dependen del Poder Ejecutivo)”, aportó el fiscal General adjunto. “Debe ser un servicio que satisfaga más eficientemente la demanda social y este tipo de conflictos”, para lo cual también se designará un coordinador que, a su vez, dependerá del fiscal coordinador.

Sobre esta figura por designar, que sería una mujer, David especificó: “Esta funcionaria va a optimizar los recursos humanos y podrá gestionar y controlarlos”.

Esta referencia tiene que ver con que, más allá de los turnos de estos funcionarios judiciales, muchas veces deben procurarse otros esfuerzos, como el de los peritos u otros auxiliares.

Gómez Demmel opina que es necesario hablar de “conflicto” para referirse a las denuncias que los particulares presentan, no de trámites ni de denuncias.

“Tenemos que ir al foco del conflicto y atacarlo en primera instancia si es necesario”. Al respecto, se piensa modificar la estructura orgánica e ir creando oficinas especializadas en un tipo de gestión concreta.

Si bien en Narcotráfico virtualmente ya se trabaja prácticamente con este criterio, esta sería la primera experiencia de unidad fiscal que podría replicarse a otros fueros o a otras regiones de la provincia, sostienen David y Gómez Demmel. Este último concluye: “El paraguas de la nueva ley orgánica nos ha permitido modificar las políticas de manera de poder afrontar el volumen de causas con vistas a los nuevos tiempos y no con un sistema que se ha tornado ineficiente”.

Una epidemia con impacto en la Justicia

El número de casos demanda un esfuerzo de atención.

34.944 fue el número de denuncias por violencia familiar registrado en las unidades judiciales. El pico, con 3.412 casos, fue en diciembre.

18.502 fueron las denuncias que se realizaron en Capital. Con 1.793 casos, noviembre fue el mes que tuvo el pico en la ciudad.

16.442 fue el número de denuncias registrado en el interior provincial. Diciembre, con 1.632 casos, fue el peor mes.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 15/02/2020 en nuestra edición impresa.





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