Todos contra Mestre | La Voz



Ramón Mestre dejará la intendencia de la ciudad de Córdoba el 10 de diciembre. Desde ese día, su vida personal y política será bien diferente a la que marcaron estos últimos ocho años en los que ejerció cargos relevantes en la política cordobesa.

El presidente del radicalismo ya ha dicho que volverá a ejercer la abogacía, que destinará más tiempo a la crianza de sus hijos –resentida por el intenso trajinar que requiere la gestión municipal– y que comenzará “desde cero” esta nueva etapa de su carrera política.

Mestre también sabe que esa nueva realidad –en especial en el plano dirigencial– incluye la preparación para resistir los embates internos, que prometen ser muchos.

El pasaje al llano lo encontrará en una situación de mayor debilidad política respecto a su posición actual, aunque conservando espacios de poder e influencia para negociar políticamente.

Mestre terminó tercero en la pulseado provincial y muy lejos de las expectativas propias y del radicalismo en su primer intento de lograr la Gobernación. Además, engendró una estrategia que posteriormente se confirmó equivocada porque ayudó al peronismo a recuperar la Capital, al “pegar” el comicio local con el provincial. Aun así, puede exhibir diputados nacionales (4), legisladores provinciales (5) y concejales capitalinos (4) que le responderán luego de que entregue el poder en la Municipalidad de Córdoba. También, un grupo de intendentes que le reconocen liderazgo.

Sus detractores, que se multiplican en estas horas de retroceso político, lo acusan de haber conformado un esquema pernicioso para el partido, pero muy prolífico en términos personales.

Además de conservar espacios legislativos propios, Mestre seguirá conduciendo a la Unión Cívica Radical al menos hasta mediados del año próximo, cuando se renueven autoridades.

Ese frente, el partidario, asoma como el primer desafío que deberá enfrentar el aún intendente. Las tensiones internas se multiplican por estos días. Mario Negri y Rodrigo de Loredo, este último socio político en la errática jugada capitalina, aparecen como los dos polos que buscan disputarle espacios a Mestre.

Negri ya lo venció en mayo al cosechar muchos más votos que los logrados por la lista 3, que Mestre encabezó como representante puro del radicalismo. Sin embargo, en la UCR, el intendente capitalino corre con ventaja. Todavía conserva “los fierros”, como gustan llamar los oficialistas a las herramientas de la estructura partidaria. La sociedad con De Loredo, en tanto, fue tan efímera y forzada que se rompió la misma noche en que las urnas abofetearon a ambos, aunque con distinta intensidad.

Mestre ha comenzado a sentir los primeros impactos.

Luego de haber intentado imponer un criterio discutible sobre la manera en que se deben renovar las autoridades en el Foro de Intendentes radicales, el conductor de la UCR se vio obligado a detener su pretensión. Pretendía darle votos a quienes perdieron las intendencias por sobre quienes ganaron y aún no podían opinar, pero frenó la iniciativa cuando advirtió el riesgo real de una fractura del espacio que nuclea a los intendentes y jefes comunales. Buscó evitar que lo acusaran, también, de romper ese espacio.

Esas estocadas, prometen sus adversarios, se profundizarán a medida de que Mestre se despoje de los beneficios propios de su actual cargo. El objetivo es esmerilar el poder interno del mestrismo en el partido. También, horadar su imagen. Para ello, sus adversarios centran la mirada en la Justicia Federal. Apuestan, por ejemplo, a la causa en la que se investiga al detenido Mauricio Saillén, exlíder del Surrbac.

En la abundante información que la pesquisa se llevó de los domicilios de Saillén y Pascual Catrambone –el otro exmandamás de los recolectores– anidan las esperanzas de quienes ven a Mestre ya como un enemigo y no un adversario político.

A pesar de ese enjambre de intereses que buscarán golpearlo, Mestre prepara su resistencia y planea la próxima jugada. Todos en su entorno descuentan y aspiran a que en la renovación parlamentaria nacional de 2021 su nombre estará en los más alto de alguna de las papeletas.

Dentro de dos años, Córdoba pondrá en juego nueve bancas de diputados y tres valiosos escaños en el Senado. Mestre sueña con resurgir en 2021 del llano al que ingresará en menos de un mes para proyectar el 2023. ¿Podrá soportar la embestida? ¿Logrará reinventarse?

ELECCIONES 2019

Newsletter con la mejor información política, todos los lunes a la tarde.





Fuente

You may also like...

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *