El Plan integral de Argentina contra el Hambre y sus jugadores


La tarjeta que prepara el gobierno de Alberto Fernández para el programa Argentina contra el Hambre va a permitir comprar todo tipo de alimentos, con una cobertura cercana a los dos millones de personas. El diputado Daniel Arroyo, que estará a cargo de Desarrollo Social, contó que el plan va «a empezar con madres de chicos menores de seis años y con los que organizan los comedores».

«Hoy hay 8 millones de personas que reciben asistencia alimentaria de distinto tipo en comedores, merenderos, iglesias, de los cuales el 20 por ciento madres con chicos menores de 6 años y es ahí donde vamos a arrancar», señaló Arroyo. La tarjeta dependerá de un banco público, aunque no permitirá extraer dinero sino sólo adquirir insumos.

El ex viceministro de Desarrollo Social agregó que  «la idea es acceder a la canasta básica y también apuntar a un esquema en torno a la producción de alimentos”. Este último punto es especialmente esperado por los movimientos sociales, que vienen desarrollando la producción de verduras a través de la agricultura familiar y de alimentos de la canasta básica elaborados por cooperativas, en los centros urbanos nacidas de empresas recuperadas  y en las economías regionales de procesos de organización popularm, como el caso de los yerbateros.

En la presentación pública del Consejo contra el Hambre, que se realizó la semana pasada, también estuvieron representantes de la COPAL, la Cámara que, presidida por Daniel Funes de Rioja, reúne a las industrias de productos alimenticios que operan en el país.

El mecanismo de la tarjeta ya viene siendo utilizado en el país, con buenos resultados, como una forma de transferir recursos de manera rápida a las familias afectadas por la pobreza por ingresos. Existen tarjetas personales y otras para las encargadas de comedores, es decir destinadas a hacer compras por montos mayores.  Para acceder a una canasta básica de alimentos, un nivel consumo que marca la línea de la indigencia, un hogar tipo necesita hoy ingresos por 13.913 pesos mensuales.

“Todos tienen que alcanzar la canasta básica”, señaló Arroyo. Además indicó que “vamos a hacer una política de seguimiento nutricional”.

“Que no haya hambre en Argentina no puede ser un debate. Es una regla. Es fundamental organizar un sistema masivo de créditos no bancarios para promover el trabajo, asociarlo a los planes sociales y fomentar el desendeudamiento de la gente”, completó.

El plan contra el hambre tiene previstos varios ejes de acción.  Entre los puntos principales figuran el acceso a la canasta básica de alimentos, otorgándole a los Precios Cuidados un estatus de ley. También prevé la creación de un lista de productos saludables que se pactará con productores locales para distribuir a precios accesibles lácteos, carnes, verduras y frutas.

Luego, al evaluarla importancia del Plan Argentina contra el Hambre, Alberto  resaltó la presencia de Tinelli. “Lo conozco

hace muchos años. Tengo un trato personal que siempre ha sido bueno y correcto. Le tengo afecto. Silenciosamente ha trabajado con su fundación y ése es el motivo por el que lo invité», describió.

Tras resaltar el interés del conductor en la vulnerabilidad alimentaria, el ex jefe de Gabinete tendrá un papel importante en la difusión de la problemática: «Asumió el compromiso de difundir el problema en su programa, que es de los más vistos. Está buenísimo que use su programa para contarle a los argentinos qué es lo que tenemos que hacer”.

La chef Narda Lepes, quien este viernes se sumó a la reunión del Plan Argentina contra el Hambre, que encabezó el presidente electo Alberto Fernández llamó a producir un «cambio de hábitos» para atender la «crisis alimentaria».

En diálogo con NA, la referente de la Asociación de Cocineros y Empresarios Argentinos Ligados a la Gastronomía Argentina (ACELGA) contó qué la llevó a involucrarse con la iniciativa del próximo jefe de Estado.

«Fui a escuchar y a informarme. Si alguien cree que tengo algo que aportar, estoy», subrayó Lepes, quien precisó que uno de los conceptos que vertió en la reunión fue la diferencia entre «alimento versus lo comestible».

En ese sentido, remarcó que «no hay nada que señale la diferencia al público» y destacó que «hay que lograr que de alguna manera verduras, frutas y legumbres lleguen a la mesa y se consuman».

Y añadió: «Los alimentos que tenemos que promover y los que tenemos que consumir más son los frescos elaborados por humanos. Los vegetales necesitan humanos y viceversa».





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