Elecciones Generales 2019: Kicillof busca destronar a Vidal y devolverle al peronismo la Provincia


El resultado parece estar cerrado a favor del peronismo K. En las elecciones primarias de agosto, Axel Kicillof se quedó con el 52,53% de los votos mientras que María Eugenia Vidal alcanzó el 34,67%. La amplia diferencia a favor de la oposición -el candidato del Frente de Todos obtuvo 1.698.278 votos más que la Gobernadora- predeterminó un escenario anticipado de lo que puede ser el resultado final este domingo. 

Durante las PASO de agosto, Kicillof se impuso en la Primera Sección, que componen los distritos del norte y oeste del Gran Buenos Aires; en la Segunda, que integran los municipios del norte de la provincia; en la Tercera sección, que componen los distritos del sur del conurbano; en la Cuarta, que integran los distritos del oeste de la provincia; y en la Octava, sección que integra la ciudad capital de La Plata como distrito único. 

En tanto, durante las primarias Vidal solamente triunfó en la Quinta Sección, que componen los distritos del centro-este de la provincia; en la Sexta Sección, que conforman los municipios del sur; y en la Séptima Sección, compuesta por los distritos del suroeste. En los tres casos, la gobernadora bonaerense se impuso por una diferencia muy ajustada y nada le asegura poder retener esas regiones en las elecciones de este domingo. 

El candidato del Frente de Todos llega a esta elección después de haber atravesado un cruce polémico con Macri y Vidal, luego de que afirmara en televisión que un cura de Morón le había contado que existían personas que se quedaban sin trabajo y decidían salir a vender droga. “Con su declaración pareciera de que Kicillof busca convertir a la PBA en una zona liberada”, salieron a responder semanas atrás desde Juntos por el Cambio. 

Kicillof se aferra a la cautela como una forma de marcar hacia adentro de su equipo que rasgos le quiere imponer a una futura gestión. “Todavía no se ganó”, repitió en los últimos días el candidato de Cristina Kirchner que durante la campaña intentó despegarse de La Cámpora y mostrarse más “moderado”. En los últimos cinco meses, también logró alinear a todos los intendentes peronistas que gobiernan en la provincia.

En Cambiemos la situación es radicalmente diferente. El escenario económico se ha ido degradando con el paso de los meses. La inflación, la pérdida de puestos de trabajo y el cierre de pymes y comercios impactó de lleno en Buenos Aires – sobre todo en el conurbano bonaerense- y perjudicó las aspiraciones electorales de quien, hasta antes de las elecciones primarias, era el ancho de espada del oficialismo.

Las obras en numerosos pueblos bonaerenses, la remodelación de más de 50 guardias hospitalarias, las nuevas rutas, la reparación de caminos, la llegada del SAME a más de 100 municipios, la lucha contra el narcotráfico y los descuentos del 50% para estatales con tarjetas del Banco Provincia no fueron suficientes para que la mandataria llegue bien posicionada a estas elecciones, en medio de un panorama poco alentador. 

Es que si bien Vidal fue la mayor figura de Cambiemos en las elecciones de 2015 y 2017, en este último tiempo su imagen se desgastó. El conflicto salarial docente, el cierre de colegios, la explosión y las dos muertes en una escuela de Moreno, los reclamos de médicos y judiciales, su adhesión a las políticas económicas de Mauricio Macri y el no desdoblamiento de las elecciones en Provincia terminaron atentando contra sus chances de reelección. 

Axel Kicillof cerró su campaña en la ciudad de La Plata junto a Cristina Kirchner. Ante una multitud, el ex ministro de Economía sostuvo que “Macri y Vidal dejan tierra arrasada en la provincia de Buenos Aires”. Por su lado, María Eugenia Vidal cerró la campaña en un bastión cómodo para el oficialismo: Vicente López. En el estadio de Platense y ante miles de personas, la Gobernadora llamó a “no rendirse” y prometió “dar vuelta” la elección. 





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