Seguridad vial: Coimas y extorsión policial en la Provincia de Buenos Aires


Con la seguridad vial sucede lo mismo que con otros grandes temas de relevancia en Argentina. Hay un consenso en el discurso acerca de la problemática pero hay escasas políticas efectivas para hallar salidas plausibles. 

Más allá de las normativas demagógicas o recaudatorias, los siniestros en las rutas siguen dejando muertos todos los días y parece no haber intención política en trabajar en un plan integral que ataque el conflicto desde su raíz más profunda.

Una de las problemáticas más conocidas y menos atendidas que atañe a la seguridad vial es la de los controles de tránsito. En territorio bonaerense se da una lógica que se replica en todo el país: la corrupción policial.

No hace falta explicar el enlace lógico que esto tiene con los siniestros. Ya lo dijo Viviam Perrone, de Madres del Dolor: “En la Argentina hay 20 muertos al día por graciosos como Juan Acosta”, sentenció la mujer en declaraciones a LaNoticia1. Se refería a la situación que vivió el humorista en un control policial en Mar Chiquita, que se escuchó en vivo al aire en un programa de radio. Acosta venía circulando en infracción, la policía lo detuvo pero lo dejaron ir no sin antes recibir dinero del humorista. Dos policías de la Bonaerense fueron echados de la fuerza por recibir coimas y no cumplir con su deber.  

Este episodio llamó la atención porque hubo un famoso involucrado y porque todo quedó grabado, pero es totalmente habitual este tipo de situaciones, aunque nunca salen a la luz, y todos en la Provincia lo saben, principalmente los dirigentes políticos.

Hay diferentes modus operandi en los controles para quitarle dinero a los infractores y dejarlos continuar viaje sin mayor inconveniente. El pedido de coima también suele estar acompañado por la extorsión.

Una situación que se reitera tiene que ver con el control apostado sobre la Autopista Buenos Aires – Rosario, antes de llegar a la Capital. Generalmente cuando se realizan eventos masivos en la Ciudad de Buenos Aires (como puede ser un superclásico de fútbol), la policía se apresta a extraerle dinero a los automovilistas que viajan desde el interior del país.

Las denuncias se multiplican en este sentido. “Circulaba sin VTV y me pararon a la altura de Alsina. Me dijeron que me tenían que hacer la multa, sacarme el carnet y que luego iba a tener que ir a Chivilcoy a pagarla, todo un delirio para sacarme guita”, contó indignado un automovilista. “Les dije que me la hagan, pero ahí empezaron a las vueltas, porque no me querían multar, querían plata. Me empezaron a decir cosas que no me convenían a la vez que manifestaban sus intenciones de hacerme un favor, de arreglar. Ante esa situación, y con el objetivo de arribar a nuestro destino a horario, no nos quedó otra más que pagar”, expresó.

Las acusaciones se multiplican. La corrupción policial no es algo desconocido para nadie en la Provincia, y tampoco los siniestros viales. Pero parece que las cosas pasan por casualidades, sin múltiples factores intervinientes.

Desde LaNoticia1 dialogamos con una abogada para saber cómo proceder cuando en un control el único objetivo es extorsionar al automovilista para sacarle dinero. Al respecto, la letrada indicó: “No les deben dar plata. Deben decirle que les hagan la multa y que se las envíen a domicilio. No la firmen ahí. Eso sería en teoría; el problema es que cuando quieren sacarte dinero empiezan a amenazarte con quitarte el auto y hasta con meterte preso por resistencia a la autoridad. Pasa constantemente. En ese marco, el automovilista debe pagar o pagar. Ojo, también hay actitudes repudiables de los conductores en muchísimos casos, que quieren pagar una coima porque le es más barato que pagar la multa. No siempre es solamente culpa de la policía, pero sí siempre sucede porque el policía lo permite”.

Por otro lado, otro automovilista enojado a raíz de esta problemática narró una historia personal en conversación con este medio que le tocó vivir en Londres. Ante todo, aclaró que no le gustan esas comparaciones con el “primer mundo”, que “se presenta diáfano y a imitar y no siempre es tan así”, pero rescató su experiencia: “Me olvidé mi celular en un subte. Bajé en una estación y me di cuenta. Rápidamente acudí a unos policías que estaban allí y actuaron de inmediato. Se comunicaron no sé con quién pero en breve tenían mi teléfono. Al entregármelo les quise dar en compensación 20 libras, por el favor. Se negaron rotundamente a aceptarlas, y casi se ofenden. ‘Qué lejos estamos en ese sentido’, pensé. Porque siempre es fácil echarle la culpa al Estado pero también cada uno debe tener responsabilidad ciudadana y hacerse cargo de sus actos. El Estado sólo no puede estar en todo”.





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